DE LOS HIPÓCRITAS SERÁ EL REINO DE LOS CIELOS


© Publicado el 14 de Septiembre del 2015

hipocresía moral

LA HIPOCRESÍA SOCIAL

© Por PTobal

Cada vez son más las voces que se alzan proclamando que la sociedad que nos ha tocado vivir es injusta, egoísta e insolidaria. Reclamamos derechos ante las diferentes situaciones de la vida. Al mismo tiempo relegamos sin el menor escrúpulo y sin cargo de conciencia alguno a ciertos sectores de la sociedad al anonimato más absoluto.
Podemos lanzar al mundo los mejores argumentos, adornados con frases que dejen boquiabiertos a nuestros interlocutores para quedar bien en la galería de la vida. Nuestro discurso de solidaridad, igualdad, libertad quedará anulado porque nuestros actos lo desmentirán.

Nuestra sociedad actual es pura fachada, predomina la mentira, la adulación barata, las medias verdades, el engaño, la ley del más fuerte. Nos hemos hecho esclavos del consumismo. Confundimos calidad de vida con cantidad de bienes materiales. Anteponemos lo material a las personas. Parece que los únicos intereses que nos mueven son nuestros problemas, nuestro confort, los problemas de los demás nos dan exactamente igual. Durante un tiempo esta sociedad moderna nos trajo familias menos extensas. El trabajo del padre y la madre fuera del hogar, la falta de tiempo han hecho que las familias se redujeran casi exclusivamente a padres e hijos sin tiempo para cultivar otro tipo de relaciones ni con abuelos, tíos u otros familiares más allá de la relación por puro compromiso.

Pero la modernidad está llena de contradicciones. Esas mujeres y hombres que un día tuvieron que sacrificar la compañía de sus hijos para dejarlos en guarderías o al cuidado de terceras personas para poder incorporarse al mundo laboral, hoy son abuelos y ocupan un papel primordial en las nuevas familias haciendo de canguros y ocupándose de sus nietos como no lo pudieron hacer de sus hijos. Todo no son ventajas, algunos abuelos por miedo a perder la relación con sus nietos son incapaces de reconocer que las fuerzas flaquean. Los niños por otro lado pueden sufrir la diferencia de conceptos educativos. Los abuelos suelen tender a proteger y disfrutar de sus nietos, como así tiene que ser y los padres tienen la obligación de exigir, implantar disciplina, crear hábitos…etc, en una palabra educar a sus vástagos. Todo esto en ocasiones genera conflictos. Transcurrido un periodo de tiempo, cuando los abuelos ya no son productivos y necesitan cuidados aparecen nuevamente las frases grandilocuentes, la filosofía barata, las escusas pobres, los argumentos de cara a la galería que justifican nuestras acciones, la reclamación de derechos. Aparecen los intereses personales y el confort individual.

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Pero aquí aparece nuevamente la Sociedad moderna, progresista con papá Estado buscando el bienestar para la población y aportando soluciones y leyes que les reportarán beneficio social y votos para seguir gobernando más que soluciones para estos sectores de población que ya no son capaces de valerse por sí mismos. El poco valor que damos en las sociedades modernas a todo aquello que no es productivo me recuerda el ejemplo que cierto conferenciante ponía al comienzo de su charla para ilustrar a su audiencia de que lo que importa no son las apariencias si no lo que hacemos.

El conferenciante se dirige a la audiencia mostrando un billete “potente”. “¿Quién lo quiere?”, pregunta. Todos levantan la mano. El conferenciante arruga el billete y vuelve a preguntar: “¿y ahora?, ¿quién lo quiere?”. Las mismas manos se vuelven a levantar. Esta vez tira el billete al suelo y lo pisotea. Así, sucio y hecho un guiñapo lo muestra a la concurrencia. “¿Quién quiere todavía el billete?”. Las manos siguen levantadas.

Todos quieren el billete; da igual que esté manoseado, pisado, arrugado. El billete sigue conservando intacto su valor. Lo mismo sucede con nuestras vidas dice el conferenciante. Jamás perdemos nuestro valor. Ajados, enfermos, sin apenas movilidad porque la artrosis y la artritis nos ha dejado molidos, un poco -o un mucho- sordos, con dificultad para caminar. El conferenciante concluye: “Nada de eso altera la importancia que tenemos. El precio de la vida no radica en lo que aparentamos ser, sino en lo que hacemos y sabemos”.

Los dependientes, los excluidos necesitan, además de atenciones físicas, salud y dinero, una tercera “prestación”: El amor.

¿Papá Estado se va a encargar de eso también?
¡Cuánta hipocresía social para resolver los problemas!
¡No todo en esta vida se resuelve con dinero y cosas materiales!

El concepto de hipocresía proviene de un vocablo griego que hace referencia a la función de desempeñar un papel, de actuar. En la Antigua Grecia el hipócrita era un actor teatral, sin ningún tipo de connotación negativa. Posteriormente, en esta misma cultura, se utilizó el término para referirse a aquéllos queactuabanen la vida cotidiana, es decir que fingían ser personas que no eran; significado que todavía se le da. Cabe mencionar que en la Biblia el concepto es utilizado en repetidas ocasiones y hace referencia a alguien que se aleja de lo que Dios desea; es decir, que es infiel.

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LA HIPOCRESÍA Y LAS RELACIONES HUMANAS

© Por: Jorge Rubio C.

A día de hoy y viviendo en un mundo donde la vida se rige con un conjunto de reglas y acciones que todos los individuos deben realizar para moverse en el mundo de una forma aceptable; reglas que incluyen un comportamiento políticamente correcto que se encuentra delimitando lo existente entre lo permitido y lo prohibido. Aquéllos que violan estas reglas y aseguran no hacerlo, son hipócritas.

hipocresía socialLa hipocresía contempla dos acciones que deben combinarse, la simulación y el disimulo. La primera consiste en mostrar lo que se desea que se vea; mientras que la segunda consiste en ocultar aquello que no se desea que sea conocido por el entorno. Es importante mencionar que una persona que actúa con hipocresía es aquella que, aprobando una serie de reglas y valores y acusando a aquéllos que no los cumplan, comete actos contra dicha línea de pensamiento y lo oculta. En ese sentido, una persona que está en pareja y que considera que ambas partes tienen derecho a tener un amante, y ella lo tiene, no es hipócrita; lo sería si considerando que estuviera mal tener un amante y criticara a aquellos que lo tuvieran, pero de todas formas cometiera adulterio. Con todo esto podemos expresar que la hipocresía consiste en preconizar ciertos valores y aplicar otros en la vida cotidiana. Por ejemplo: un padre que intenta concienciar a sus hijos sobre los peligros del consumo excesivo de alcohol y luego llega ebrio a su casa, es un hipócrita. Otra muestra de hipocresía se encuentra en la personalidad pública que, frente a cámara, habla sobre la importancia de la solidaridad y la ayuda social pero, en su vida privada, jamás ayuda a nadie pese a tener los medios económicos necesarios para hacerlo. La psicología explica que el comportamiento hipócrita consiste en explicar una acción propia por el entorno y atribuir las acciones del prójimo a cuestiones innatas. Esto supone un juicio sobre el otro y un justificativo sobre las propias acciones.

Hay quienes sostienen que la hipocresía es necesaria para el normal funcionamiento de la sociedad; de este modo los individuos deberían fingir sentimientos contrarios a los que realmente experimentan para evitar conflictos. Una forma de entender las relaciones ciertamente falsa y superficial, pese a ser la más aceptada. Se cree que si los sujetos dijeran la verdad sin ningún tipo de tapujos, podrían provocarse situaciones de incomodidad que no desean.

Esta conducta no es propia de un mundo ideal, ya que en una sociedad donde los individuos experimentaran seguridad y libertad tendrían el espacio para expresar sus ideas y emociones sin ningún tipo de temor. Después de todo, que alguien exprese que no le gusta algo de otra persona no tiene por qué ser negativo, en todo caso es su forma de percibirlo, tan válida como la de cualquier otro pero sin ningún tipo de autoridad como para hacerle daño al individuo en cuestión.

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LA HIPOCRESÍA ES BUENA PARA MANTENER LA COOPERACIÓN SOCIAL

© Publicado por Daniel Mediavilla el 28/04/2013 en esmateria.com

La cooperación es un rasgo omnipresente en las sociedades humanas. Sin embargo, resulta sorprendente que lo sea, sobre todo en grupos grandes donde los individuos se pueden beneficiar de vivir en sociedad sin dar nada a cambio. Para tratar de buscar explicaciones a comportamientos en principio poco prácticos, la biología evolutiva ha elaborado teorías que pueden darles sentido. Una de ellas, por ejemplo, es la del altruismo recíproco, por el que una persona toma una decisión que le perjudica con la perspectiva de que recibirá en el futuro un beneficio que le compense. Esta hipótesis se puso a prueba con algunos estudios basados en la teoría de juegos, que mostraron vías por las que la selección natural podía favorecer comportamientos que de partida reducen la capacidad de supervivencia.

En uno de los experimentos más famosos, Robert Axelrod, de la Universidad de Míchigan (EEUU), afirmaba que ser amable con los demás conducía al éxito a largo plazo en la teoría de juegos, siempre y cuando se siguiesen unas pautas. En primer lugar, nunca había que ser el primero en romper la cooperación. En segundo, tampoco había que ser demasiado bueno y era necesario romper la cooperación cuando el otro la rompía y solo restaurarla cuando el otro volviese a cooperar. En tercer lugar, era necesario no ser demasiado ambicioso: la amabilidad solo daba para llegar a ser tan bueno como el primero, nunca permitía ganar, pero a largo plazo permitía ganar acumulando segundos puestos. Y, por último, los resultados de Axelrod indicaban que no era conveniente ser taimado: la transparencia siempre funcionaba mejor a largo plazo.

Los hipócritas se benefician de las recompensas de su comportamiento y de la buena imagen del altruista. Ahora, Todd Bodnar y Marcel Salathé, de la Universidad Estatal de Pensilvania (EEUU), han realizado un estudio en el que proponen que otro de los grandes mecanismos para incentivar la cooperación sería la hipocresía. En su planteamiento los autores asumen que si la transmisión de un rasgo de comportamiento como la cooperación se produce por imitación y con frecuencia se imitan comportamientos que no se pueden observar directamente, en la transmisión de la cooperación queda espacio para el engaño.

El comportamiento hipócrita se observa con frecuencia en los estudios psicológicos, donde se mantiene que los hipócritas se benefician no solo de las recompensas de un comportamiento egoísta sino que también recogen la recompensa social y personal de ser vistos y verse a sí mismos como alguien decente y moral

hipocresía moralAfirman los autores en un artículo publicado en ArXiv. Utilizando un modelo matemático y un experimento basado en la teoría de juegos, los autores mostraron que la hipocresía es una barrera frente a la expansión del comportamiento egoísta, porque el hipócrita lo practica, pero lo oculta, evitando que otros lo observen y lo imiten. En el experimento, se daba a los jugadores la opción de cooperar poniendo una cantidad de dinero en un fondo común. Las donaciones se multiplicaban en cada jugada por una constante y se dividían por igual entre todos los jugadores, hubiesen aportado al fondo común o no. En este tipo de juego, los individuos egoístas tienen más beneficios porque se ahorran el coste de la aportación. A la larga, si este tipo de estrategias con mayores beneficios se imitan con mayor frecuencia, la estrategia cooperativa se vuelve cada vez más rara pese a que la población en conjunto obtendría más beneficios si todo el mundo pusiese su parte.

La hipocresía favorece la expansión de la estrategia cooperativa al atribuirle el éxito de la estrategia egoísta. Los jugadores tenían la posibilidad de cooperar o ser egoístas y después podían contar que habían hecho su aportación al fondo común aunque fuese mentira. Para medir la influencia de la hipocresía sobre la expansión o retroceso de las actitudes cooperativas, los autores introdujeron cuatro niveles distintos de hipocresía como variable y realizaron diez ensayos independientes con cada uno. Como cada uno de los experimentos era idéntico salvo por la variable, pudieron medir qué parte del comportamiento cooperativo se debía a la presencia de respuestas hipócritas. Con su modelo matemático y sus experimentos los autores consideran que en este tipo de modelos de comportamiento social parece que la hipocresía permite que se mantenga la cooperación. En un juego de bienes públicos estándar, en el que la información sobre el comportamiento de los otros jugadores se trasmite de forma fidedigna, la cooperación no se puede mantener porque los individuos que no cooperan tienen mejores resultados que los que lo hacen y su estrategia acaba por ser adoptada por una mayoría de los jugadores que también quieren maximizar sus beneficios. Los egoístas triunfan.

Los autores señalan, no obstante, que “la introducción de la hipocresía en este juego no afecta a estas asunciones básicas: a los individuos egoístas les va mejor y los participantes en estos juegos suelen adoptar las estrategias del resto de jugadores con mejores resultados”. La única diferencia es que la hipocresía hace que los individuos que no cooperan y tienen muy buenos resultados no parezcan egoístas y fomenten la adopción de la cooperación. “La hipocresía favorece la expansión de la estrategia cooperativa al atribuirle el éxito de la estrategia egoísta”, concluyen los autores.

Pese a que considera importante la función de la hipocresía en el mantenimiento de la cooperación en la sociedad, Todd Bodnar, uno de los dos autores del estudio, no considera que su desaparición fuese suficiente para hacer desaparecer el comportamiento cooperativo, porque existen otros factores, como el altruismo recíproco mencionado al principio, que lo mantendrían. Sin embargo, apunta Bodnar, “la mayor parte de esos otros mecanismos funciona mejor en pequeños grupos”. “En grandes poblaciones, la gente no puede esperar encontrarse de nuevo con personas a las que ha conocido circunstancialmente o que siempre va a estar cerca de su familia, así que la cooperación debería ser rara”, añade. “Los hipócritas prosperarán en grandes grupos donde es menos probable que la persona con la que estás hablando sepa lo que realmente hiciste”, concluye Bodnar.

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LA HIPOCRESÍA MORAL

© Publicado por el Blog Jóvenes con Ideales martes, 4 de diciembre del 2007

Algo que deja completamente a la vista la mediocridad dolorosa de esta sociedad, es la hipocresía moral de muchos de los individuos que la componen. La hipocresía, se caracteriza por auto-mentirse sin conciencia, crearse una ilusión sin justificación alguna. Es tan triste que la utilizamos para engañarnos a nosotros mismos. La usamos para no sentir el peso de una conciencia sucia, para no sentir en nuestros pensamientos el remordimiento, fruto del mal que podemos hacer o hacemos. Voy a dar ejemplos concretos, dejando a la luz esta hipocresía y también para demostrar que no hace falta tener una “gran capacidad intelectual” para descubrirla en nuestros ambientes. Sino que más bien es una disposición de nosotros para satisfacer nuestras conveniencias, nuestro egoísmo y nuestros placeres.

1. Ejemplo: una persona va caminando y se encuentra un celular en el piso con chip y todos los datos o una billetera con un documento y mucha plata. Gran parte de los jóvenes que me rodean (y mucha gente grande) decide guardarse la plata o el celular sin devolverlo a la persona que corresponde (siempre y cuando este la posibilidad de hacerlo obviamente). ¿Está bien o está mal? Muchos responden: ¡¡está bien si me lo encontré!! O directamente “Yo me lo quedo no soy boludo”. Sin embargo no hay más pobre acción que delate la hipocresía moral que se esconde. La mayoría de las personas responden que ROBAR está mal, sin embargo en estas situaciones, ciegan sus conciencias (para no tener el cargo de ellas) autoconvenciéndose que no están robando. Sin embargo, ROBAR es apropiarse de algo que no nos corresponde, que no lo ganamos, que no es nuestro; y por mas que no sea la forma convencional derobar”, nos estamos apropiando de algo que era de otra persona y que tiene el derecho de seguirla teniendo.

Alguno podría objetar: “pero yo me la encontré y eso me da el derecho a poseerla”. ¿Un derecho puede estar por encima del bien? Aquí se esta perdiendo la dimensión “del otro”, hay un egoísmo e individualismo, fruto del hambre de sacar provecho y conveniencia. Nos olvidamos que hay “otra persona” que está mal, angustiada, triste porque perdió algo valioso y posiblemente seria de una gran alegría poder recuperar las cosas. ¿Por qué está siempre el YO por arriba de todo y todos, tratando de sacar provecho en cada situación?… Si tuvieras una billetera y se te cae en al camino y viene un persona detrás… ¿No te parece bien que te la devuelva, porque era tuya?… Sin embargo cuando nos conviene a nosotros esta bien quedársela

hipocresía social2. Ejemplo: La doble moral machista, completamente burda e inconsistente. El hombre que anda con muchas chicas es considerado ganador, un maestro, un ídolo… hasta las mismas chicas lo miran como “EL CHICO”, obtiene popularidad, es alagado y admirado por sus compadres y amigos. Sin embargo cuando las chicas andan con muchos chicos, son consideradas como “ligeras”. El hombre condena estas actitudes de la mujer… y no las aplica a su vida porque a él le favorece tener esa fama. ¿Y quién tiene la culpa de tremenda hipocresía?, ¿Solamente los hombres? No, es la sociedad de la cual todos formamos parte, y de la cual nadie se hace cargo. Lo curioso es que el feminismo que sale en respuesta muchas veces critica y protesta contra esto queriendo dar rienda suelta a las mujeres para que sean “liberales” cuando en realidad no son las mujeres las que si deberían “andar con muchos chicos”, sino que tendrían que ser ellos los que NO tendrían que usar a las mujeres como simples objetos que sacian sus apetitos. (Recomiendo el artículo Moral sexual). Algo detestable que esta relacionado con esta hipocresía moral, es la falta de conciencia en el ejercicio que mantienen los hombres con chicas de la calle, comúnmente llamadas prostitutas. ¿Cómo un hombre puede criticar a las mujeres por ser ligeritas cuando él es el que promueve la prostitución? La principal forma para lograr que no haya prostitución, es que no haya “consumidores”. ¿Acaso no se dan cuenta que hay un ser humano, una persona, una historia, detrás de la vida de esas chicas (o chicos)? Y nuevamente se argumenta “ellas quieren” “ellas se los buscaron”, como si fueran razones validassimplemente forma parte de esa venda que se ponen para no sentir el cargo de conciencia del mal que se hace; y que les duele cuando otros se lo remarcan.

El 80% de las chicas prostitutas nacen en lugares marginados, excluidas de toda posibilidad de desarrollo, sin educación, no saben leer ni escribir, la plata en gran parte queda en el prostíbulo que termina esclavizándolas… ellas terminan viviendo, como si fuera su casa, en un prostíbulo. ¿Te parece digno de una persona? ¿Pero a vos te parecería bien que tu hermana o tu mamá fueran prostitutas? …Te das cuentaTodo forma parte de la hipocresía moral. Está bien cuando nos conviene y está mal cuando no nos conviene.

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3. Ejemplo: este ejemplo es un poco más polémico, pero en esencia es lo mismo. Se trata de la realidad del aborto. Más allá de toda discusión y polémica de estar a favor o en contra, la realidad es que para la ciencia la vida empieza desde el momento de la concepción, evitemos relativizar diciendoa mí me parece que no”, “a mí me parece que si” etc. Sin fundamentos claros. La vida comienza en el momento de la concepción, porque científicamente desde ese mismo momento la célula tiene los 46 cromosomas que son los mismos que tenemos vos y yo en este momento en cada célula de nuestro cuerpo, 23 del padre y 23 de la madre. Interrumpir el embarazo, es no dejar que se desarrolle una persona, que en sentido moral, seria lo mismo a matar a un chico de 2 años porque todavía no se desarrollo, no tiene posibilidad de decidir racionalmente y la madre no quiere tenerlo porque da mucho trabajo, gasta mucho dinero y tiene otros planes.

Yo le explicaba esto a una amiga y ella me decía, “no es una vida es un cacho de carne”; una vez que le demostraba que era una vida me decía… “bueno no me importa, yo me lo saco”… Pero si le preguntamos si esta bien MATAR a una persona, enseguida respondenNO”… que hipócritas resultan ser. Y ¿cuál es el interés de fondo?… No querer hacerse cargo de un hijo no planeado, porque si les decís que lo tengan y lo den en adopción, ellos saben que una vez que lo tienen y le vean los ojitos, el peso de la conciencia va a ser más grande y darlo en adopción no va a ser tan fácilLa realidad es que no quieren hacerse cargo, por que posiblemente cambie sus planes a seguir. Quieren sacarse el problema de encima, sin responsabilizarse de nada, buscando lo mejor para uno mismo por encima del bien de los demás. Incluso de la vida de otra persona. Volvemos a lo mismo, lo malo se convierte en bueno, por un interés particular y por una conveniencia personal. (Recomiendo los powers points sobre el aborto)

4. Ejemplo: resulta que en la escuela, al entregar los exámenes, el alumno mira su evaluación, para ver si el profesor se equivocó en algo al corregir. Es curioso que cuando el profesor comete un error al corregir, y baja más puntos de los que corresponde, enseguida protestamos y replicamos porque es injusta la nota… ¿Esto está mal? No para nadasi el profesor se equivocó al corregir esta bien que enmiende el error. Sin embargo cuando el profesor se equivoca al corregir pero en vez de bajarnos nos sube puntaje, posiblemente no valla nunca a decirle al profesor que se equivocó al corregir y que debe bajarnos la nota. ¿Te parecería de tonto ir a hablar con el profesor para que te baje la nota que no te mereces? ¿No te parece más mediocre que la moral se cambie según las conveniencias de cada uno?

Por otro lado, supongamos que vamos a comprar unas verduras a las apuradas y el verdulero se equivoca al darnos el cambio y nos dan de menos, enseguida reclamamos pero cuando ¿nos dan de mas?… Según qué relación nos una con el comerciantesi no es muy buena, seguramente la plata no sea devuelta a su dueño.

hipocresía moralEstos ejemplos son sencillos, claros y concisos para darse cuenta de la hipocresía del hombre mediocre, que se miente a si mismo justificando lo injustificable, como un acto reflejo por miedo a sentir elpesode la conciencia. Tienen miedo a cambiar, a madurar, a crecer… En muchos casos la gente no actúa como en los ejemplos pero en muchos otros sí. Por el contrario el joven idealista debe mantener una escala de principios y valores, que le permitan tener claro lo que está bien y lo que está mal. Esto no significa que no cometa errores, todos los cometemos, por supuesto yo también, y posiblemente más que muchos otros. Pero el hecho está en no llamar bien a lo que está mal. La meta es aspirar al bien por más que cueste o no se pueda alcanzar perfectamente por nuestras debilidades humanas. Desde mi experiencia lo mejor que se puede hacer es reconocer el mal que se comete y poder decir junto a la conciencia: “Esto está mal…” Así, poder arrepentirse y mirando el sentido de nuestra vida, tratar de crecer y mejorar como personas, para experimentar la felicidad de tener en paz nuestro corazón.

“El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros” Jaime Balmes
“La hipocresía es el colmo de todas las maldades” Molière
“La hipocresía y la culpa son hermanas gemelas” Manuel Tamayo Y Baus

El vocablo hipocresía se utiliza en el habla cotidiana en múltiples oportunidades por personas de los más diferentes estratos sociales. Sin embargo, el mismo no ha sido mínimamente estudiado por los especialistas en Ciencias Sociales en general, como tampoco por los modernos psicólogos sociales en particular. Por tal razón, el autor de esta nota se vio obligado a escribir en 1993 un libro sobre el tema. Son estos últimos quiénes debieran prestarle al constructo una atención preferencial, debido a que el tema se presenta a diario y sin tapujos. Es posible observarlo en las relaciones familiares, restringidas o amplias; en las relaciones sexuales ajustadas a la norma de lo que se entiende por sexualidad como así también en las relaciones perversas; en los ámbitos educativos como en los laborales; en espacios comerciales como religiosos; y podríamos seguir prolongando el listado pero esto sería de nunca acabar, ya que se presenta en todos los órdenes de la vida de la sociedad capitalista y que se conocen en demasía.

Desde este espacio del discurso vamos a hablar de aquellos actos y hechos que –desde la particular óptica políticaestimamos que están enfermos o, si se quiere, en un no muy ortodoxo encuadre positivista, lo que estámalporque entra en lo que se llama hipocresía. Pero, a diferencia de los `moralistas‘, no encaja en nuestro modo de vivir pontificar qué está bien, cómo deben hacerse correctamente las cosas, en fin, cómo cada uno va a ejecutar su experiencia de conducta social. Sería hipócrita pretender afirmar cómo debe ser dicho el mensaje, del mismo modo que consideramos una hipocresía decir cómo la crítica puede ser constructiva, en el más puro análisis gatopardista sobre la crítica y su construcción.

Si abriésemos juicios evaluatorios sobre lo que está bien y lo que está mal, correríamos el riesgo de caer en la falacia naturalista, que no es otra cosa que la confusión en la descripción de lo que es por la prescripción de lo que debe ser. Como se puede observar, el tema por el cual se incursiona es el de la ética y, su tránsito, al arriesgamos en la especulación de la filosofía moral, está cercano de caer en el rechazo y anatemización de toda aquella filosofía moral o concepción ética que no transite por los carriles que hemos fijado y decidido que son los correctos.

hipocresía social

Por último, es el riesgo de sesgar con nuestros juicios de valor a los juicios de valores de los otros, y a partir de medirlos con nuestra vara encontrar que los juicios de los otros nunca dan la medida ni estatura suficiente como para ser creíbles y hastabuenos“. De hecho, los valores filosóficos, morales y sociales de cada uno va a teñir la forma en que se perciben las acciones e infiramos el sistema de valores de los otros. No somos ingenuos y tenemos clara la situación, sin embargo estamos convencidos de que desde donde vamos a hablar de hipocresía no es desde un otero aislado y solitario, sino que creemos que es compartido por otros que piensan de manera semejante. Entonces, lo que hacemos es patentizar, testimoniar, el discurso callado o de dichos amistosos de aquellos que piensan que la hipocresía es un fenómeno que está alrededor nuestro y que cada día ocupa un mayor espacio a beneficio del espacio que estamos perdiendo aquellos que no queremos jugar con los naipes del fenómeno despreciado. Esto no significa que seamos los buenos de la película y los hipócritas los malos. Sólo significa que nos sentimos diferentes y con la necesidad de testimoniar la denuncia de una manera pública, ya sea para actuar y constituirnos en movimiento anti hipócrita (el colmo del delirio), o bien sólo por el placer de decir lo que tenemos ganas de decir (y el lector por el placer de leer aquello que tiene ganas de oír).

Si es cierto que se terminaron las utopías con el fin de la historia proclamado por Fukuyama no es algo que se vaya a poner en tela de juicio aquí, simplemente interesa poder levantar una voz que diga que el decreto imperial establecido y dictado por el Nuevo Orden Internacionaldesde su pax americana– no nos llegó, ignoramos su existencia y nos importa un rábano su aplicación; seguimos pensando cómo queremos y creemos que las utopías son necesarias, o que por lo menos son necesarias para poder seguir viviendo con el sabor y el gusto dulce que deja el saber que todavía queda un espacio de la historia para escribir con nuestro protagonismo, aunque muchos alcahuetes hipócritas del Nuevo Orden Internacional decidieran castrar su protagonismo y presencia individual y grupal en el mundo.

hipocresía socialEn definitiva, lo que pretendemos, acuciados por nuestra axiología, es querecordando a Marxtodos para que cada uno pueda ser libre, tengan la posibilidad de tomar la libertad de ser hombres libres. Con ese mensaje es con el que –en síntesis– pretendemos llegar a los lectores de estas reflexiones.

Lo que continúa no es otra cosa que, en el decir del poeta W. Benjamínuna auto crítica de la conciencia burguesa“, por lo que las aportaciones reflexivas y pretendidamente científicas no tienen más alcance que el que textualmente se lee en la frase de Benjamín. Es nada más que una auto crítica de nuestra conciencia burguesa que no nos permite dormir tan cómodamente como nos gustaría y que ha elegido este espacio para expresar y testimoniar aquello que siente que tiene que decir para quedar parcialmente en paz consigo misma.

A la hipocresía se la entiende como el discurso o conducta explícita o implícita en el que se dice o se hace de modo incongruente con lo que se piensa o se desea hacer. Tal incongruencia entre el discurso explicitado y el discurso deseado por parte del protagonista, no es una incongruencia producto de la contradicción o del error ingenuo, sino que es producto de la conveniencia táctica (1), usada para acomodar situaciones a una mejor adaptación oportunista a las condiciones circunstanciales con que se enfrentan. Hipocresía no es otra cosa que la capacidad para disimular o simular defectos y virtudes que tenemos o no tenemosrespectivamentecon el objetivo personal de ganar espacios en un mundo ante el cual, si nos presentamos como somos, quedaríamos fuera de lugar.

No es que este vicio –como lo han categorizado algunos discursos acartonados de la moralina hegemónica– o, mejor aún, esta forma de presentación de la persona en la vida cotidiana, sea innata a los individuos, sino que se trata simplemente de un aprendizaje social que puede hacerse algunas veces con dolor, y otras sin él. Pero que se incorpora a las pautas sociales de aprendizaje desde pequeño para el individuo y desde antaño para el colectivo. Tal aprendizaje permite ganar espacios y recompensasmateriales y simbólicasque gratifican al narcisismo frente a la escala de valores expuestos en vidriera por la cultura contemporánea. El acceso a estos valores por parte del Yo sería imposible, o muy dificultoso de alcanzar, si no se recurre a estrategias hipócritas que son las que facilitan la accesibilidad a la parafernalia de valores contradictorios que conviven de manera promiscua en la misma estantería.

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No se nace hipócrita, se hace; a partir del sistema de recompensas y castigos que usa la enseñanzabajo el pretexto de la gratificaciónpara aprender conductas socialmente aceptadas. Desde ese momento crucial de la vidahasta la muertees un muestrario de aprendizajes de conductas hipócritas que permiten vivirmejorcon los otros, en cuanto se posibilita el acceso a bienes simbólicos o materiales preciados, apetecidos, deseados, envidiados y, lo que es mejor, sin mucho esfuerzo aparente. Sería un logro sin esfuerzos, ya que mantener una vida íntegra de conductas y discursos hipócritas requiere una cantidad enorme de esfuerzo psicológicointelectual y afectivo-. El esfuerzo de ser hipócritas desgasta las reservas de salud mental y física, así como de salud social, con lo cual esta forma de vivir arrastra tanto a la enfermedad y la degradación personal como a la disgregación y alienación en lo social.

Obvio que los mecanismos descritos sucintamente –en un ejercicio intelectual de sillónno funcionan de igual modo para todos, por lo cual se advierte de la falta de generalidad que se pueda pretender atribuirle a dicho ejercicio. Hay quiénes responden de modo acabado y casi perfecto al modelo descrito; pero también hay de los otros, los que niegan sus contradicciones con el afán de preservar no sólo su salud mental, sino también de proteger los privilegios y las posiciones adquiridas, llegando al colmo de ser hipócritas frente al espejo, en cuanto llegan a engañarse respecto a la imagen devuelta.

Es oportuno hacer una distinción necesaria para avanzar. Se trata de dos constructos que se confunden y que interesan sobremanera: hipocresía y mentira. Sobre hipocresía, de alguna manera, se ha esbozando su sentido. Acerca de la mentira, esta es un artificio intelectual y afectivo que se expresa por vía oral y en el cual se trasunta la intención de engañar al otro con argumentaciones convincentes, todo esto con el objeto de cambiarle la realidad para favorecer la propia situación. Hasta aquí no parece haber mayores diferencias entre uno y otro concepto; sin embargo se visualizará la misma al añadir que en la mentira ella tiene lugar para salir de una situación incómoda, siendo así consciente el protagonista del hecho de que está mintiendo. Es decir, el actor sabe que no está diciendo la verdad y, ese saber, es tanto un saber cognitivo como afectivo que tiñe con sus deseos al conocimiento que se tenga del episodio.

hipócritasEn la mentira hay una expresa y consciente falsificación de la verdad, ya sea para ocultar un hecho o bien para deformarlo. En este sentido suelen ser inteligentes los códigos penales contemporáneos que, al incorporar la figura del “falso testimonio“, solo encuadran bajo su capítulo las falsedades de la realidad que pueden ser demostradas con intencionalidad del acusado, o del dicente testimoniante, por falsificar el relato de los hechos.

En la hipocresía no existe la intencionalidad descrita en términos de la realidad objetiva externa, sino que lo que se oculta, exagera o deforma, son contenidos de la realidad objetiva interna quenormalmenteentran en el ámbito de las relaciones interpersonales directas y no mediatizadas por otras personas, hechos o elementos del ambiente. Además de los contenidos no conscientes que existen en el actuar hipócrita, aparecen también los contenidos conscientes al igual que en la mentira. Más, en general no se encontrará en la hipocresía la intención expresa de provocar un daño a otro, sino que apunta a producir beneficios a sí mismo u objetos ligados al actor.

Se puede afirmar que mientras en la mentira hay una alteración del orden de los hechos externos, en la hipocresía hay una alteración de los estados afectivos que vive el actor de la conducta hipócrita.

Se puede comparar a la hipocresía con el sofisma, desde que la sofísticala de Protágoras e Hippiasse transformó en retórica vacía de contenido, llegando a alcanzar la conciencia de falsedad en la expresión del razonamiento incorrecto por parte de los sofistas, especialmente de los dos primeros siglos de la cronología que cuenta la historia en que nos movemos. Sin embargo, la posible relación entre hipocresía y sofisma es falsa desde que en el sofisma hay conciencia de la incorrección de lo que se afirma, en tanto que en la hipocresía no es necesario que haya tal capacidad cognoscitiva, siendo, más aún, el desconocimiento un rasgo característico de la hipocresía. El sofisma no es otra cosa que una mentira con plena conciencia, pero sin la búsqueda oportunista de lograr ventajas que vayan más allá de las que puede llegar a provocar el propio ejercicio intelectual en que se encerró el sofista. Por lo que la diferenciación no merece más tratamiento.

En definitiva, debe quedar claro que en absoluto han podido dejar aclaradas las diferencias entre la hipocresía y la mentira. Lo que se acaba de afirmar y que parece ser un juego de palabras perogrullesco no es más que un juego de palabras. Las diferencias no son claras por que las mismas no tienen la magnitud que permita diferenciarlas como entidades absolutamente diferentes. En todo caso –a través de la lectura anterior se desprendióson dos constructos que tienen límites poco claros y con una superposición que facilita la confusión. Pese a todo, la hipocresía no es más que una de las formas que puede llegar a asumir el constructo mayor mentira.

Un acto hipócrita esmentirhacia adentro y hacia afuera. Al Yo y hacia los Otros. El sí mismo se construye y sostiene sobre la base de mentiras sistemáticas y coherentes, aunque esto que se describe no se da necesariamente siempre así. Las mentiras sistemáticas y coherentes, se venden, ofrecen, entregan a los Otros para facilitarles a ellos usarlas como un espejo donde reflejar la imagen de ése sí mismo que, ya devuelta por los Otros, se incorpora nuevamente al sí mismo que originalmente la emitió, pero reelaborada y digerida por el proceso de amalgamiento y prefiguración que han hecho quiénes la devolvieron al poseedor originario. Es decir, hay una mentira hacia los Otros que se reelabora como una verdadsobre base falsaque se refleja como una mentira hacia el sí mismo.

hipocresía moral

LA HIPOCRESÍA SOCIAL

© Publicado por Antonio Domínguez 16/06/2015 en el periódico de Aragón.

El linchamiento a que ha sido sometido el concejal madrileño Zapata es un aviso para navegantes. A los recién llegados no van a perdonarles ni una. ¡Ay de quien un día fue multado por mear en la calle tras una cogorza! ¡Ay de esa niñata que en el colegio de las ursulinas un día se cagó en la madre superiora tras recibir una paliza! ¡Ay de pobre que habiendo tenido un crédito bancario se retrasó en pagar una mensualidad!, etc.,etc. Parece lógico rechazar el sentido del humor del edil de marras, un humor negro que tantos y tantos hipócritas ríen tanto en la intimidad como en la barra de un bar. No es correcto para quienes siendo bien pensantes, nunca hemos lanzado una carcajada ante chascarrillos de tal jaez. Seguro que ustedes tampoco. Incorrecto, sin duda pero de ahí a abrir la cacería con sal tan gruesa y sin avenirse a aceptar el perdón del sacrílego… A este paso nadie, salvo quienes estén nimbados de la pureza de Esperanza Aguirre (más allá de su desobediencia a quienes la multaron por infringir la ley), de José María Aznar (¿dónde quedaron sus escritos de joven y tenaz falangista?), de Felipe González (que García Damborenea lo tenga en sus oraciones) y de tantos y tantos, está libre de pecado, incluso aun habiendo pasado por el confesonario. Sí, no es correcto lo hecho por Zapata pero… si fue hace cuatro años, nada menos. Entonces no tenía cargo público, era un ciudadano privado con un mal sentido del humor, simplemente. ¿Debía pagar hoy aquello, máxime tras rectificar y pedir excusas?

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¿UNA HIPOCRESÍA SOCIAL POSTMODERNA?

© Publicado por Juli Zeh
Localización: Lateral: Revista de Cultura, ISSN 1134-8755, Nº. 108, 2003, pág. 19

¿Es lo políticamente correcto una tendencia que impide pensar? ¿Nos posiciona ideológicamente el uso de lo correcto? ¿Su uso limita o amplía el tratamiento crítico de los aspectos que abordan?

Hace pocos días un repartidor de pizzas murió a causa de un accidente de circulación cerca de mi casa. El suceso no mereció la atención de ningún medio de comunicación. Supongo que ciertas noticias no suben los índices de audiencia o no ayudan a vender más periódicos, de manera que no interesan.

sistemaPara la sociedad ese pobre chico, como tantas otras personas, forman parte de la legión de los invisibles, de los que no contamos salvo en las estadísticas, de los que no existimos para los políticos salvo en el momento de las elecciones, de los que no interesamos a las empresas por nuestra escasa capacidad de consumo. Y como invisibles que somos, en demasiadas ocasiones no se nos trata con el respeto que cualquier persona se merece.

En esta sociedad de las apariencias y deltanto tienes tanto valesse nos juzga muchas veces por lo que parecemos, por la imagen preconcebida que se pueda tener de nosotros, y no por lo que somos. Esto se hace muy patente en el ámbito laboral. Así, los pizzeros se saltan las normas de circulación, jugándose el tipo, no por ánimo suicida sino intentando realizar el máximo de repartos posibles con el fin de redondear un sueldo miserable. Los vigilantes de seguridad de una empresa en la que trabajé hacían turnos de doce horas, que no les permitían ver a sus hijos los días de trabajo, para llevar un sueldo digno a sus casas. El personal de limpieza de otra empresa en la que estuve era ninguneado y tratado como auténticos criados decimonónicos, también a cambio de un salario de hambre.

Hay más ejemplos de este tipo, pero los tres colectivos mencionados ilustran a la perfección el grupo de trabajadores invisibles, cuyas tareas apenas se valoran cuando no directamente se desprecian, a pesar del servicio que nos hacen, y lo que es peor, muchos otros trabajadores se creen mejores que ellos, negándoles el saludo, ignorándolos o mirándoles por encima del hombro.

hipocresía moralHay mucha gente que se creen superiores al pizzero que va a su casa un sábado por la noche, llueva o haga frío, mientras están cómodamente sentados en el sofá viendo la televisión. Piensan que el segurata que ha estado de guardia toda la noche en la empresa es una estatua que ha pasado toda la noche durmiendo y que no se merece un “buenos días“. Toman a la señora de la limpieza por un electrodoméstico más, por un ser ignorante y simple. Cada uno puede elegir los prejuicios y los tópicos a su gusto.

Los prejuicios y las imágenes preconcebidas nos ahogan. Asumimos sin rubor que éstos y otros trabajadores son empleados de segunda o tercera división porque ganan sueldos misérrimos, no visten traje y corbata, realizan tareas poco complicadas y sin aspiraciones. Nos quedamos en la superficie del asunto, como casi siempre. Tanto da que para algunas personas esas profesiones sean la única manera de incorporarse o mantenerse en el mercado de trabajo, cada vez más feroz e implacable con los colectivos de baja cualificación. Tanto da que esas personas hagan tareas que los demás no desean, pero que no por ello son menos necesarias. Tanto da, porque ya les hemos catalogado como invisibles, como parte del mobiliario de la empresa, como perdedores que no merecen que gastemos un poco de saliva con ellos o que les dediquemos un minuto de nuestro valioso tiempo.

No cabe minusvalorar a nadie por el tipo de trabajo que desempeña. Si acaso quienes deberían ser objeto de crítica e incluso de burla son los malos profesionales, los trabajadores chapuceros o indolentes, con independencia del puesto que ocupen. La dignidad profesional, y el respeto personal inherente a ella, no ha de valorarse en función de la categoría, el sueldo o el teórico prestigio social que conlleva nuestra profesión, sino por ser un buen profesional, un buen compañero, una buena persona, con independencia de ser el director o un administrativo. No se trata de una utopía descabellada o de una revisión del discurso sobre la lucha de clases, es una cuestión de simple sentido común.

El repartidor de pizzas que murió por culpa de un accidente posiblemente conducía su moto más rápido de lo debido. Pero no lo hizo por amor a la velocidad ni por estar en contra del código de circulación. Presionado por conservar su trabajo precario, presionado por todos los repartos que le esperaban a su vuelta, presionado por las quejas de algunos clientes prepotentes ante cualquier ligero retraso esta vez la fortuna le dio la espalda y no pudo esquivar a un coche.

Nos quejamos de vivir en una sociedad egoísta e insolidaria. Reclamamos y exigimos que respeten todos nuestros derechos. A la vez damos la espalda a ciertos colectivos, les relegamos a la invisibilidad sin el menor cargo de conciencia, como si ellos fueran menos personas o tuvieran menos derechos que nosotros. Mientras sigamos anclados por los prejuicios, encadenados por una ignorancia infame, esta sociedad nuestra estará imposibilitada para ser más humana y solidaria, por muchas palabras bonitas que salgan de nuestra boca y gestos de cara a la galería que podamos hacer.

Mientras permitamos que se trate a parte de la sociedad como a sujetos de segunda, mientras se nos llene la boca de palabras como solidaridad, libertad, derechos o igualdad pero nuestros actos desmientan nuestro discurso viviremos en una sociedad de segunda.

hipócrita

REFERENCIAS

The Social Maintenance of Cooperation through Hypocrisy
________________________________________
(1) La famosa pragmática, en el decir postmoderno, como así también de algunos políticos del folklore de estadistas que se prenden en cualquier argumentación para justificar sus cambios de camisa

VIDEOS

1. La Hipocresía Social

2. Mundo Hipócrita

3. Frases sobre Hipocresía

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Un pensamiento en “DE LOS HIPÓCRITAS SERÁ EL REINO DE LOS CIELOS

  1. Hola,

    la masa humana es responsable hasta cierto punto, porque está manipulada, desde la niñez. La mayor hipocresía es la de los poderes de facto, y después la de los poderes de derecho: estos, manipulan al grueso de la población, y al mismo tiempo son manipulados por los de hecho.

    No obstante, se agradecen estos artículos porque sirven para que algunos “despierten” a otra realidad (o eso esperamos muchos). Habría que apuntar muy arriba, tanto, que tal vez asuste, o parezca de locos: allí, en aquel lugar, está la gran hipocresía, el gran engaño, y la gran psicopatía. Como son psicópatas y genocidas, les importamos menos que poco. Es la triste realidad. Saludoss

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