LOS ORÍGENES PSICOLÓGICOS DE LA MALDAD GRUPAL EN LAS FF.AA Y DE ORDEN


Los Orígenes Psicológicos de la Maldad Grupal en las FF.AA y de Orden: necesidad de una continua revisión.

*Dr. Francisco Huneeus** y Psic. Sandra Isella** 1996

psicoterrorismo

* Trabajo presentado al Concurso de la Comisión de Reconciliación y Justicia 1996
** Instituto Gestáltico de Santiago, Casilla 131, Santiago 29, Chile

INDICE

I. Introducción

II. ¿Qué es el mal?.

1. Objeción moral al estudio del mal
2. Objeción psicológica al estudio del mal
3. El mal grupal

III. Características psicológicas de grupos militarizados.

1. Regresión y dependencia
2. Especialización
3. Encubrimiento
4. Auto anestesia emocional
5. Narcisismo grupal
6. Pereza o flojera
7. Desdoblamiento y repudio
8. Sadismo

IV. La formación de torturadores.

1. Técnicas para incrementar lazos entre integrantes de un grupo
2. Reducción de tensión durante el entrenamiento
3. Consideraciones generales
V. Conclusiones.
VI. Bibliografía.

¡Si tan solo fuera tan simple! Si tan solo hubiera gente mala por ahí cometiendo insidiosamente acciones malignas, y sólo fuera necesario separarlas del resto de nosotros y destruirlas. Pero la línea que divide el bien y el mal corta el corazón de todo ser humano.¿Y quién está dispuesto a destruir su propio corazón?

Alexander Solzhenitsyn

Los gatillos los aprietan los individuos. Las órdenes las dan y las ejecutan los individuos. En última instancia, todo acto humano es, finalmente, el resultado de una elección individual.

M. Scott Peck

I. Introducción

En los últimos años la literatura psicológica y psiquiátrica se ha abocado en diversas ocasiones al estudio de la personalidad maléfica o perpetradora de mal innecesario. En general, los estudios se han centrado en características psicológicas de los perpetradores con el enunciado de diversas teorías psicodinámicas que darían cuenta de cómo un ser humano, puede llegar a perpetrar intencionalmente mal sobre otro ser humano.

La historia reciente de nuestro país y de algunos países vecinos (Argentina, Uruguay, Brasil, Guatemala ) ha puesto en evidencia que no fueron solamente los campos de concentración Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, ni los conflictos más recientes de Vietnam, Camboya y Serbia donde se llevaron a cabo atrocidades abominables contra la humanidad que han caracterizado este siglo, sino que ésta parece ser una característica propia de la configuración psicológica del ejército moderno y que tarde o temprano pueden repetirse ahí donde se cumplan ciertas condiciones. Los ejércitos y todas sus submodalidades están compuestos por hombres y éstos, como tales, tienen historias individuales, aspiraciones, valores, afectos, además de mentes y cuerpos. Quisiéramos poder elucidar cuales son las condiciones que los llevan a perpetrar actos abominables y convertirse en criminales en contra de la humanidad.

El golpe militar y el régimen que le siguió no hubiera tenido las consecuencias humanas (desaparecidos y torturados) que tuvo si no hubiera contado con un contingente seleccionado y adiestrado para actuar de la manera que lo hizo. Creemos que los interrogadores y torturadores no se forman de la noche a la mañana, como tampoco se improvisan los hombres de armas.

Creemos que los hombres y mujeres de nuestras FF.AA. al ingresar a ellas representan un perfil psicológico promedio de clase media chilena y que básicamente son personas normales portadoras de los valores tradicionales y humanitarios propios de nuestro pueblo, y que en su formación y entrenamiento adquieren vínculos, actitudes. adoctrinamiento y destrezas que los separan radicalmente del ciudadano común en este aspecto. Esta formación especializada posibilita que en condiciones especiales estas personas son capaces de perpetrar acciones atentatorias contra la dignidad y los derechos de las personas, acciones que como es bien sabido, han ido mucho mas allá de las necesidades de su función profesional en la defensa nacional, llegando a unos grados de brutalidad y crueldad absolutamente inéditos en nuestra historia antes de 1973. Esto es el mal del grupo, llamado así por razones que veremos más adelante.

Creemos que la formación del soldado y en general del integrante de las FF.AA. en Chile en lo que a valores éticos y morales se refiere es un tema delicado que reviste gran importancia, sobre todo en vista de su mandato constitucional de no deliberación y monopolio de las armas. Quien tiene el monopolio de las armas debe ser un ejemplo de virtud, sanidad mental e integridad moral. Quien debe obediencia a su superior no puede claudicar su sentido moral y ético aún en las condiciones más severas.

Actualmente las ciencias humanas en Chile, en particular las ciencias psicológicas, la sociología, la pedagogía y la salud mental y la psiquiatría tienen un prestigio y un desarrollo suficiente como para poder intervenir y reflexionar sobre el fenómeno del mal grupal dentro de grupos armados y organizados.

Solamente la presión sostenida por grupos de personas interesadas y motivadas hará que los gobiernos inicien una revisión de prácticas en este sentido.Este es el caso del el movimiento llamado The School of The Americas Watch Group, SAO (P.O. Box 3330, Columbus, Ga, 31903, U. S. A.) movimiento estadounidense orientado a presionar al Gobierno para que desarticule la afamada academia de formación de militares especialistas en aplastar ‘rebeliones’ en Hispanoamérica, Fundada en 1947, ha formado (55.000 hasta la fecha) y sigue formando a militares responsables y perpetradores de las atrocidades ejecutadas sobre sus mismos pueblos. (Cabe señalar que19 de los 26 integrantes del afamado Batallón Atrakap del Salvador, asesinos de los Jesuitas, son graduados de esa academia).

Este trabajo representa una revisión reciente de la escasa literatura a nuestro alcance sobre esta materia. Es una mirada desde un punto de vista de la psicología humanista y algunas reflexiones de otras áreas, con el único ánimo de servir como el inicio de un área de investigación e indagación que ayude a una reconciliación duradera y profunda como un modo de ingresar al próximo milenio en una convivencia estable y satisfactoria para todos.

II. ¿Qué es el mal?

tortura psicológica

CAÍN Y ABEL

Ninguna discusión del mal puede abarcar todo lo que se ha dicho y escrito sobre él, ya que la humanidad desde que tenemos noticia ha estado preocupada de este tema, ya sea desde la teología, justicia, filosofía, religión, moral, ética, etc. Sin embargo, no queremos dejar de mencionar la importancia de tener una formulación del mal, ya que en todo quehacer humano está implícita esta valoración. Por ejemplo, durante la dictadura militar, alguna alta autoridad ofrecía explicaciones de la realidad política que invocaba una supuesta distinción entre los seres humanos y los ‘humanoides’, donde se suponía que éstos a pesar de tener forma humana, carecían de naturaleza humana. Los males que padecía el país eran exclusiva responsabilidad de los “humanoides”. Esto, que equivale a una teoría del mal, ha sido llamada teoría unificada del mal (M. Orellana B, 1995). Está claro que este tipo de formulación de un aspecto tan importante de la convivencia humana, que nosotros consideramos caricaturesca, primitiva y simplista, y que asoma su cabeza en múltiples formas a lo largo de la historia, no es la que compartimos.

Nuestra intención es aproximarnos lo más posible a las raíces del mal en el entendido que al desconocerlo, nos hacemos cómplices e incluso favorecemos su provocación a partir de la ignorancia. Partimos de la base que todos tenemos un lado oscuro que aparece como potencial para la maldad y nosotros como todos los humanos no nos escapamos de esta posibilidad. Nuestra forma de abordar el tema, por lo tanto, es más bien descriptiva y desde el punto de vista de la psicología.

Una forma de definir el mal es considerarlo como una presencia y una fuerza destructiva que decididamente modela nuestras vidas y abarca todas nuestras acciones, desde la vida familiar a la pública.

El mal es tratar a una persona sin respetar su humanidad. Toda persona, a pesar de su condición social, educación, raza, sexo y edad, es parte de la humanidad y como tal tiene derechos frente al resto.

La conducta maligna se basa en dos creencias cruciales:

-La primera creencia:

Es una situación en la cual se acepta la suposición de que la víctima es débil, o incompetente, o inferior y en base a esto se le trata como a un objeto.

-La segunda:

Se basa en la suposición de que la víctima es una amenaza para la seguridad física o psicológica del perpetrador y por ende cualquier acción destructiva en contra de la víctima está justificada. Esta definición presupone que el agente de maldad o perpetrador tiene la capacidad de comprender las consecuencias de sus acciones. Considerado así, se puede definir el mal como la imposición deliberada de un sufrimiento cruel y doloroso a otro ser humano.

En 1988 R .G. S. Siu publicó un trabajo titulado PANETICS, The Study of the Infliction of Suffering ( LA PANETICA, El Estudio de la Inflicción del Sufrimiento). Es tal vez el primer intento de llamar la atención a un tema tan antiguo, tan enraizado en la humanidad y al mismo tiempo tan abandonado por el mundo académico. La palabra panetics viene de paneti, que significa infligir en idioma Pali, el mismo dialecto del canon completo del Buda compasivo del siglo V a.c. Siu piensa que el Buda puede ser justamente considerado el primer paneticista, ya que sus enseñanzas tratan sobre el sufrimiento y su paliación. Dice Siu:

A lo largo de mi investigación cada vez me he visto más perplejo y entristecido por la persistencia durante millares de años de algo podrido en la conformación de la especie humana y humanoide. Pronto me convencí de que esto era la deficiencia contemporánea gobernada por proporción ( rate-governing) que estaba limitando el ascenso de la humanidad en su naturaleza más noble. Me estoy refiriendo a la característica de los seres humanos, a saber, su incesante inflicción de sufrimiento entre sí y a todas las criaturas vivas a su alcance (Amnesty International, 1985, Gurr, 1980; Kull, 1984; Myrdal, 1970; Stover & Nightingale, 1985)

La inflicción de sufrimiento o su amenaza ha sido denunciada a lo largo de la historia. Pero también ha sido ignorada, soslayada, camuflada, e incluso refinada, amplificada y enaltecida. Jamás ha sido eliminada de un grupo grande de personas ni siquiera por un período corto de tiempo. Es uno de los medios más comunes, frecuentemente el único decisivo, para la obtención de fines personales e institucionales . . .

Propongo que se establezca una disciplina académica nueva y vigorosa, con su propio nombre distintivo, dedicada en su totalidad al estudio del fenómeno y el proceso de inflicción de sufrimiento en todas sus ramificaciones, en sus propios términos. En mi opinión, ésta es la chispa esencial para encender una luz benéfica que ilumine el Renacimiento del siglo XXI

Lamentablemente, hasta la fecha no hemos detectado en la literatura referencias a la instauración de esta área de estudio académico. Creemos que los mismo escollos existentes para el estudio del mal como tal, son los que han dejado de lado esta notable iniciativa de Siu.

3.- El mal Grupal

Es imposible para quien esté interesado en el mal y los hechos considerados malignos o aborrecibles, evitar el estudio del mal grupal, porque por muy detestable y repulsivo que sea el mal individual, es el mal de grupo el que más nos aproblema y nos amenaza, ya que a final de cuentas es lo que más hace peligrar nuestra sobreviviencia colectiva, y más allá que eso, hace zozobrar el sentido mismo de la humanidad.

tortura

El reguero de golpes de estado acaecidos en Latinoamérica con los detenidos, ejecutados, torturados, desaparecidos, exiliados, delatados. exonerados, que son algunas de las categorías mayores de violaciones que fueron perpetradas sobre la población civil, sin mencionar las consecuencias psicológicas de pérdida o suspensión de libertades civiles ( de asociación, de voto, de informarse etc.etc.) fueron perpetrados no por un individuo, sino por grupos de personas altamente preparados y constituidos en instituciones nacionales. Igual cosa ocurrió en el Holocausto, Gulag, Khmer Rouge, masacre de MyLai , escuadrones de la muerte, y sigue ocurriendo en diversos conflictos a lo largo y ancho del mundo. El autoritarismo implantado a fuerza de metralleta ha tenido su efecto sobre la población, y esto ha sido documentado en escasas publicaciones de circulación restringida. (En lo cotidiano y actual cabe preguntarse si acaso el mal desempeño internacional de nuestros deportistas no tiene que ver con el hecho de que esos deportistas que hoy en día están en su edad de mayor rendimiento físico, vivieron gran parte de sus vidas más tempranas sumidos en un país aplastado por una dictadura brutal, con amigos y parientes, sino ellos mismos, en situaciones de temor, privaciones y amedrantamientos por no decir violación directa de sus derechos. El cuerpo tiene memoria. Creemos que este tipo de efectos, de difícil medición y sobre cuya causalidad tan sólo podemos especular, son algunos de los muchos que marcan a una población aplastada por largos años)

M. Scott Peck, uno de los autores que se ha dedicado al estudio del mal grupal, en su libro El Mal y La Mentira utiliza la masacre de MyLai del conflicto de Vietnam como su caso de estudio. Encuentra que debemos trazar el origen y el proceso de esta profunda atrocidad moral y física a contextos concéntricos y cada vez más amplios de regresión y difusión de la conciencia y también al fenómeno de la abdicación de la autonomía.

En el centro estaban los hombres de la Compañía C, 1er Batallón de la Brigada #11 de Infantería Ligera y más o menos 50 hombres apretaron los gatillos y alrededor de 2000 hombres presenciaron la matanza de alrededor de 600 ancianos, mujeres y niños desarmados. todo esto en el transcurso de una mañana. Y también habría que incluir a los 500 o más militares Estadounidenses que supieron de la matanza y mantuvieron los hechos ocultos durante más de un año hasta que inevitablemente se filtró la realidad y la verdad comenzó a aparecer.

Para nuestros fines, este caso es particularmente importante al servir como metáfora de la situación vivida en nuestro hemisferio dejando completamente a un lado el contexto socio-político de la situación que a nosotros nos ocupa, y al poder mirar de cerca cómo opera la psicología de grupos en situaciones especiales que es lo que nos interesa. (Cabe señalar que en ese instante los soldados de la Compañía C no corrían un gran peligro real, considerando su armamento y entrenamiento, aunque naturalmente la tensión y excitación de estar frente al ‘enemigo’, en un estado de guerra, en un país extraño, lejos de sus hogares, altamente entrenados y disciplinados portando armas poderosas, da pié para un clima mental y emocional bastante excepcional, muy parecido por lo demás, a los casos de allanamientos nocturnos y diurnos de hogares y poblaciones en innumerables ciudades y poblados de nuestro país, o similar al reciente episodio ocurrido en Ramallo, provincia de Buenos Aires, donde grupos “especiales” de policía, convierten un asalto bancario en una masacre, donde mueren delincuentes y rehenes. (*)

El Dr. Scott Peck fue nombrado presidente de una comisión de psiquiatras designados por el Director General de Medicina del Ejército, a pedido del Jefe del Estado Mayor, para dar indicaciones sobre una investigación que esclareciera las causas psicológicas de MyLai, para ayudar a evitar esas atrocidades en el futuro. La investigación propuesta fue rechazada por el Estado Mayor del Ejército.

Este rechazo puede deberse en parte a que cualquier investigación de la naturaleza del mal es molesta, no sólo para los sujetos que son materia de investigación, sino también para los investigadores mismos. En palabras de Scott Peck “Si hemos de estudiar la naturaleza de la maldad humana, es dudoso que podamos separarnos nosotros los buenos, de ellos los malos; lo más probable es que nos encontremos estudiando nuestra propia naturaleza”.

Lo cierto es que la humanidad no se divide nítidamente entre aquellos que tienen la potencialidad de producir el mal y los que no. Hay más bien un continuum. Se puede suponer que los hombres que cometieron esos crímenes , o aquellos que después continuaron con el encubrimiento, en otras situaciones no se habrían ganado el calificativo que merecerían de caracteres malignos. Lo más probable es que sean buenos ciudadanos, observantes religiosos algunos, padres de familia la mayoría, apoyadores de su comunidad, etc.

origenes maldad¿Cómo es entonces que hombres que de otra forma son buenos se tornan tan ruines? Esta es precisamente la pregunta que quisiéramos responder, pero que lamentablemente es un territorio donde simplemente falta conocimiento científico. Además la escasa literatura que hay sobre el tema reviste en buena medida el carácter de especulativa y descriptiva, todo lo cual l hace aún más urgente una reflexión abierta y sostenida sobre este tema. Es dudoso que los gobiernos quieran abrir voluntariamente las puertas de sus cuarteles y escuelas especializadas para investigar y dejar que otros investiguen lo que ahí ocurre. Pero una y otra vez estamos comprobando que la presión sostenida de la población, logra eventualmente abrir barreras y permitir espacios de reflexión y diálogo en la dirección que más conviene a la sociedad.

III. Algunas de las características psicológicas de los grupos militarizados

1. Regresión y dependencia

Es un hecho notorio que la moralidad de la sociedad como una totalidad está en razón inversa a su tamaño; porque mientras mayor es el número de individuos, más se borran los factores individuales, y con ellos la moralidad, la que descansa enteramente en el individuo y la libertad necesaria para ella
Carl G. Jung

Los grupos humanos funcionan como un todo de una manera más primitiva e inmadura de lo que podría esperarse de los mismos individuos aisladamente, en las mismas circunstancias. (Baste con observar las ‘barras’ en los partidos de fútbol). Desde el punto de vista psicológico podría decirse que son menos que la suma de sus partes. Una manifestación importante de la regresión experimentada por los grupos, es la subordinación obligada al superior, lo que implica una abdicación de la voluntad aun cuando individualmente desee afirmar su propio sentido moral resistiéndose a una orden que implica una acción deleznable. El miembro del grupo abdica su sentido moral y su responsabilidad en favor del grupo.

Hay una profunda tendencia en el individuo promedio a sufrir una regresión emocional apenas se convierte en miembro de un grupo. La regresión significa una vuelta atrás a etapas más tempranas en el desarrollo. Se retorna a etapas en que la autonomía, la iniciativa y la capacidad de enjuiciamiento se pierde en favor del grupo o del líder del grupo. La ‘conducta del rebaño’ en la que uno toma o recibe el mando y los demás inevitablemente se transforman en conducidos, seguidores . Es una forma que utiliza cada miembro para identificarse con la autoridad. Un rol más fácil de llevar, de poco riesgo, que no implica tomar decisiones, planear con anticipación o tener iniciativa. En este rol de seguidor, cada miembro del grupo entrega su poder al líder: su autoridad sobre sí mismo y su madurez en la toma de decisiones. Se torna psicológicamente dependiente del líder, sobre todo cuando esta dependencia no es sólo producida y alentada, sino que además se convierte en un mandato que debe obedecerse.

2.-Especialización

Siempre que los roles de los individuos en un grupo se tornan especializados, se hace posible y fácil que el individuo pase la carga moral a otra parte del grupo. De esta manera, no sólo el individuo abandona su conciencia, sino que la conciencia del grupo como un todo puede fragmentarse e incluso diluirse hasta llegar a dejar de existir.

3.-Encubrimiento

maldadEs la mentira grupal, cuyo móvil más importante es el miedo; miedo a ser enjuiciado, miedo a ser considerado soplón, miedo al desprestigio, miedo a la condena, miedo a la muerte. Aunque tal vez la mentira grupal o el encubrimiento se origine en la falta de conciencia del crimen cometido: habitualmente se sabe lo que se ha hecho, pero hay una incapacidad para apreciar el significado y la naturaleza de los hechos. No hay confesión o denuncia de los crímenes porque hay una culpa oculta, o en la mayoría de los casos ni siquiera la hay.

El encubrimiento que siguió a la masacre de MyLai es quizás lo más difícil de entender y lo más indignante. Scott Peck lo explica diciendo que tal vez no hubo una real toma de conciencia de que se estaba cometiendo un crimen, pero en un nivel más profundo, una perversión del sentido moral estaba operando, perversión que dictaba que el crimen cometido jamás debiera ser hablado e incluso jamás debiera ser pensado como tal. Como todos sabemos este mismo encubrimiento ha estado y sigue presente en nuestra historia reciente referido a numerosos casos de detenidos desaparecidos. ¿Cómo es posible que hombres que en su sano juicio dieron muerte a otros hombres y mujeres, no quieran asumir el acto solidario de al menos decir dónde están los restos de sus víctimas? ¿Cómo es posible que luego de años de intentos de parte de familiares, de la Iglesia, y de la presión internacional, no se haya logrado esclarecer esta triste y malvada historia?

4.-Auto anestesia emocional

Cuando las personas se hallan sometidas a ser observadores cotidianos de atrocidades, de hechos sangrientos o brutales, adquieren la capacidad de desconectarse emocionalmente del significado de sus percepciones. Su capacidad de percepción del horror disminuye: ya no ven la sangre ni la huelen. y lo que es más importante, ya no sienten el sufrimiento. Esta última característica que es necesaria para la supervivencia, ya que si permanentemente el ser humano se encontrara al máximo de sensibilidad no le sería posible vivir, es sin embargo, bastante inespecífica. Insensibles a nuestros propios sentimientos, tendemos a volvernos insensibles al sufrimiento del otro. Y una vez que la persona acepta la atrocidad sin sentir nada, el paso que sigue hasta que ella misma cometa tal atrocidad es muy corto. Es parte del entrenamiento.

5.-Narcisismo grupal

maldadEn los grupos establecidos, aquellos que ‘visten la camiseta’, la más poderosa de las fuerzas cohesivas es el orgullo o narcisismo grupal. Desde hace mucho tiempo la humanidad descubrió que darle uniforme a sus soldados (y a sus empleados en fábricas, empresas y alumnos en escuelas, religiosos, planteles deportivos etc.) es una manera de mantener en alto el ‘espíritu‘ del grupo. Pero son los uniformados (fuerzas militares) los que más han ahondado en este campo haciendo deliberadamente mucho más que otras organizaciones para alentar el orgullo dentro de sus filas. Lo hacen a través de una gran variedad de medios identificatorios, desarrollando una insignia de grupo, banderas de cada unidad, distintivos especiales y variaciones especiales del uniforme como los boinas verdes o negras. A esto debe sumarse la comparación con otros grupos y en general la competitividad mediante los deportes, los entrenamientos y finalmente el número de bajas enemigas en la batalla, etc. No es casual, por ejemplo, que el término para denotar el orgullo del grupo sea esprit de corps. A esto habría que agregarle una observación de Wihelm Reich en 1934 en su libro Psicología de Masas del Fascismo, “Una secretaria o una vendedora comprenden mejor que nuestros políticos más eruditos el efecto sexual de un uniforme, la provocación erótica del paso de ganso ejecutado rítmicamente y la naturaleza exhibicionista de los acontecimientos militares”.

Además, en el caso de un ejército nacional esto se ve reforzado con la tradición e historia particular del nacionalismo propio a quien sirve y pertenece. Los lemas, alocuciones, tradición, enaltecimiento del heroísmo de los ‘valores patrios’, y la ‘mística’ reforzada a diario mediante ejercicios especializados de entrenamiento, más toda la hueste de signos: banderas, insignias, uniformes, gestos (el saludo), etc., y el estricto y rígido ceremonial y protocolo, van conformando el sentido de pertenencia a un élite distinta al resto de la población. Estos métodos de identificación con el grupo han demostrado a lo largo de la historia de los últimos siglos de la humanidad su enorme eficacia puesto que han preparado a cientos de miles de hombres especializados para infligir la muerte y la destrucción del enemigo, y para enfrentar la propia muerte.

La pandilla también es un grupo que adolece de las características de los grupos más organizados descritos arriba y por lo general son constituidas por elementos más juveniles. En ellas también ocurre el fenómeno narcisístico en el sentido de que los que están ‘dentro del grupo’ son mejores que los que están ‘fuera del grupo’. Una buena manera de fomentar la cohesión del grupo es fermentando el odio del grupo hacia un enemigo externo. Aquí vale la pena mencionar la ‘solidaridad de pares’; característica muy propia y que debe sumarse a las manifestaciones diversas que tiene el narcisismo de grupo. En nuestra historia reciente es muy frecuente encontrar que miembros de un grupo encubren, justifican o bien solidarizan plenamente entre ellos en contra de los que no pertenecen a él, aún ante evidencias.

Ser uniformado y estar preparado para morir si las circunstancias así lo piden y para el uso de armas mortíferas, es una situación que de por sí realza el narcisismo, ya que a ese grupo especializado se le ha conferido poder sobre la vida. Sin embargo, la humanidad contempla perpleja y apesadumbrada que la destrucción voluntaria e intencional de seres humanos es una realidad que está presente y cada día más próxima, dados los avances en tecnologías armamentistas, y el fracaso sostenido en la resolución de conflictos.

Ningún esfuerzo por entender y aminorar las perturbaciones y los excesos a que puede llevar esta práctica está demás .

A nuestro juicio, las FF.AA. chilenas han demostrado sobrepasar su nivel aceptable de orgullo grupal, y en general su estilo, que sigue de cerca al estilo y puesta en escena (uniformes, ceremonial, estilos de marcha, composiciones ejecutadas por sus orfeones) prusiana y alemana de principios de siglo, amerita una profunda revisión. No se ha visto jamás un gesto de auto crítica en sus filas que haya trascendido al público. (*) que sí comienzan a verse por ejemplo entre uniformados de alto mando argentino, que piden perdón públicamente por las atrocidades cometidas durante el golpe militar, o la actitud de algunos jóvenes descendientes de alemanes que piden perdón simbólicamente a comunidades de sobrevivientes judías por los crímenes cometidos por sus padres. (fuente?).

maldadNo es el caso aquí, de hacer una evaluación sociológica profunda de este enclave muy especializado y protegido, mantenido y financiado por la población, pero quisiéramos por la seguridad de nuestros hijos, que los integrantes de las FF.AA. ingresen al siglo XXI no como especialistas en muerte y represión robotizados por su formación, sino como integrantes del curso central de la humanidad que busca la paz y la comprensión, y en todo caso, que busca la resolución de los conflictos en base al diálogo y reconocimiento de posibles fallas y errores. No son sólo los civiles los que han cometido profundos errores en los últimos años. Su misión es el cuidado de la nación, y de la nación confusa y en conflicto también. Pero hoy en día, ¿habrá alguna reflexión a este respecto al interior de las instituciones armadas? ¿Quién puede alzar la voz sobre este tema sin sentir cierta inquietud personal? ¿Por qué los chilenos tenemos que soportar, de brazos cruzados, la amenaza continua de un grupo especializado que sirve y apoya una visión de mundo, por lo demás foránea? No requiere de mucho esfuerzo el llegar a la realización de que todos los elementos descritos hasta aquí por Scott Peck, son atinentes a la situación de nuestros hombres de armas y a nuestra historia en la últimas décadas.

Según Scott Peck, en el nivel individual, el soldado en MyLai ya había sufrido una regresión psicológica considerable habiendo soportado las privaciones y tensiones de los peligros impredecibles del combate en Vietnam. Como una defensa a esta situación, había sufrido un embotamiento psíquico o una anestesia emocional. A pesar que esta defensa puede ser una conducta adaptativa en condiciones de combate, es muy maladaptativa para la humanidad, porque al tornarse insensible al dolor y al sufrimiento propio se torna insensible al dolor y el sufrimiento de los demás. (Por comunicaciones personales de diversas fuentes hemos sabido que en algún momento de la formación de nuestros soldados y oficiales, se les induce a encariñarse con un perro, para luego exterminarlo y descuartizarlo en la forma más cruenta posible. Esto estaría ocurriendo incluso hoy en Peldehue) Desde luego que la oposición a cualquier orden emanada por el líder es castigada con oprobio por parte de los demás integrantes basados en el orgullo y el odio por los que no son del grupo.

6.-Pereza o flojera

Otro elemento importante en la producción del mal de grupo es la pereza o flojera. Además del narcisismo, que en la práctica significa no tolerar la confusión, la complejidad, las dudas, y las auto críticas que hubieran seguido a cualquier replanteamiento serio de las propias actitudes, está el ‘aferrarse a viejos esquemas’ donde cualquier cuestionamiento equivaldría a una amenaza a la auto imagen como correcta y perfecta. La pereza estriba en que cualquier re evaluación implica un trabajo duro y las más de las veces doloroso, para el orgullo del grupo. El narcisismo de grupo y la pereza van de la mano. Cuando las evidencias muestran las deficiencias de la cosmovisión del grupo, en vez de asumir la dolorosa herida narcisista y ajustarse en conformidad, el grupo se lanza a destruir, negar o distorsionar las evidencias. Los hallazgos de osamentas más todos los esfuerzos mancomunados de organizaciones como los Familiares de Detenidos y Desparecidos, Amnesty International, Comisión Rettig y muchos otros han desbaratado el intento pertinaz de encubrimiento por parte de los perpetradores. El grupo en su totalidad ha intentado mentir y esconder sus crímenes. Scott Peck sostiene que es la mentira, sea esta individual o grupal y el intento de esconder el crimen, lo que desdibuja la diferencia entre el bien y el mal y facilita a los perpetradores perder de vista el verdadero significado moral de lo que se hizo.

7.-Desdoblamiento y repudio

F. E. Katz propone otras nociones para comprender el mal grupal. Para él, lo central está en la idea de construcciones mentales socialmente compartidas y reforzadas que a su vez se organizan temáticamente y priorizan valores e intenciones. A estos constructos mentales les llama ‘paquetes . . . que son ítemes de conducta muy valorizada’ y ‘agregados o cláusulas añadidas’ que son marcos temáticos conectados a un ‘paquete’ y que ‘colorean todas las actividades dentro de él facilitando las probabilidades de ignorar todo lo que está fuera del paquete’. Katz propone que consideremos a muchos de los perpetradores del Holocausto Nazi como personas comunes atrapadas en la maldad en virtud a su sometimiento al paquete y las cláusulas añadidas de Hitler, desviando sus virtudes netamente humanas a una posición subordinada de irrelevancia. Sin embargo, estos mismos individuos, en otros momentos de sus vidas, por ejemplo en sus vidas familiares, podían conservar su sensibilidad y humanidad al no renunciar explícitamente a sus valores humanos, a pesar de sus terribles acciones en otro ámbito de sus vidas cotidianas.

Refiriéndose a los nazis y otros perpetradores de maldad extraordinaria, Katz dice:

maldadEs poco probable que encontremos personas completamente monstruosas y carentes de todo valor humano en su modo de ser. Lo más probable es que encontremos; en toda sociedad, estrato, grupo, comunidad ­ personas que compartan muchos valores humanos con nosotros. Pero pueden ser personas muy diferentes con respecto al lugar que ocupan esos valores en sus ‘paquetes conductuales’. Dentro de su paquete, los valores humanos pueden ocupar un definitivo segundo lugar, o bien ser prominentes y dominantes

En su detallado estudio de Rudolf Hoess, jefe del campo de exterminio de Auschwitz, Katz se ve impresionado porque aisladamente Hoess en su vida familiar practicaba valores humanos y sobre esta base era capaz de mantener un sólido sentido de sí mismo sensible y humanitario, mientras en su actividad profesional diaria violaba abiertamente el valor de la vida humana. Katz enseguida se pregunta si acaso Hoess hubiera podido mantener su horrenda maldad sin este “conveniente apoyo a su sentido de sí mismo”; sin este ‘desdoblamiento’ en su personalidad. La capacidad para el ‘mal extraordinario’ ha de implicar mucho más que un relegar los valores humanos a un ‘definitivo segundo lugar’.

R. J. Lifton formuló el concepto de desdoblamiento como una construcción necesaria para comprender cómo es que personas comunes y corrientes, e incluso buenas (como presumiblemente eran los médicos nazis antes de su iniciación en Auschwitz) pueden llegar a realizar un mal extraordinario en forma prolongada y rutinaria sin sufrir una desintegración psicológica total. Al igual que todos los mecanismos básicos de defensa de la psique, el desdoblamiento representa un potencial de adaptación propio de la psique humana.

En algunas ocasiones -accidentes, calamidades, pérdidas extremas, puede ser un salvavidas útil para conservar la entereza y poder seguir viviendo. No debe confundirse con la disociación, en que la parte disociada deja de responder adecuadamente al ambiente y a las circunstancias. “El desdoblamiento significa la división del sí mismo (self) en dos totalidades que funcionan de modo que cada parte actúa como un sí mismo total”. Lo crítico del desdoblamiento es su dialéctica entre la autonomía y la conexión que existe entre ambos sí mismos.

El médico Nazi como individuo necesitaba un “si mismo”(self) de Auschwitz para funcionar psicológicamente en un ambiente tan opuesto a sus normas éticas anteriores. Al mismo tiempo necesitaba de un sí mismo previo, para seguir considerándose un médico humanitario, un buen esposo y padre de familia. Su sí mismo que operaba en Auschwitz debía ser autónomo, pero también debía estar conectado a su sí mismo anterior de donde surgió

El desdoblamiento es un mecanismo adaptativo extremo, impulsado sólo por circunstancias estremas. Se activa mediante la experiencia de la muerte o frente a ‘equivalentes de la muerte’ como el temor a la desintegración física o psíquica, el aislamiento o la parálisis total y equivale a “una forma de supervivencia psicológica en un ambiente dominado por la muerte“.

Al mismo tiempo el desdoblamiento implica evitación de la culpa y alteraciones muy significativas de la propia percatación y de la conciencia moral. Sin embargo, a pesar de las adversidades que impulsan el desdoblamiento, según Lifton, el sobrevivirlo y la aceptación de la destrucción que puede acarrear sigue siendo una opción moral de la cual uno es responsable.

Lifton introduce la noción de repudio como elemento esencial del desdoblamiento:

En el desdoblamiento, una parte del sí mismo ‘repudia’ a la otra. Pero no es la realidad misma la que se repudia;ya que el médico Nazi se percataba de lo que hacía por medio de su sí mismo de Auschwitz; sino el significado de esa realidad. El médico sabía que elegía, pero no interpretaba su elección como asesinato. . . Obviamente, el repudio era la sangre vital del sí mismo de Auschwitz

Con el repudio, la concepción de Scott Peck y de Lifton acerca del mal se aproximan, por cuanto el repudio representa un auto-engaño radical. En los términos de Scott Peck esto equivale a la mentira, la simulación y la evitación absoluta y rígida de una revisión auto crítica. Ninguno de estos autores opina que hay una ausencia de la conciencia moral, sino más bien una “transferencia de la conciencia” donde los requisitos de ésta se desvinculan de lo valores e ideales del concepto original del sí mismo y se adhieren a los ideales del sí mismo desdoblado (como el de la ‘sanación racial’ del nazismo, o el aniquilamiento ‘del marxismo-leninismo’) con el resultado que la percatación del significado moral del asesinato y la tortura de los perpetradores se sumerge bajo una declarada lealtad a causas más altas y nobles. Obviamente, ésta es la perversión de la conciencia.

8.-Sadismo

maldadE. Fromm ha explorado en detalle el sadismo que en cierto sentido es una sub-variación de la estructura del carácter maligno. Según Fromm, el sadismo es una ‘solución’ posible al problema de la existencia humana. En el engranaje mismo de la conformación del carácter maligno están los rasgos claves propuestos por Scott Peck: narcisismo, auto-engaño (es decir, la lucha por no percatarse de las propias imperfecciones) simulación de rectitud o mentira, miedo y aislamiento. En su análisis de Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo, Hitler dice:

Finalmente Himmler desarrolló una pasión por el poder ilimitado sobre otros como una forma de superar su sentido de impotencia vital, su timidez y su malestar. Sentía envidia extrema por quienes tenían mayor fuerza y autoestima. Su impotencia vital y la envidia resultante lo llevaron al deseo maligno de humillarlos y destruirlos

De aquí se desprende que una de las influencias formadoras en personas con rasgos sádicos son las experiencias de ridículo y humillación como generadoras y reforzadoras de una sensación subyacente y profunda de impotencia y vulnerabilidad. No está demás señalar que han habido numerosos relatos de conscriptos y cadetes de nuestras instituciones armadas, como así mismo de la Academia de West Point que han tenido quiebres psicológicos y emocionales por estas prácticas de humillación y vergüenza a que son sometidos por sus superiores. (véase recientes declaraciones a la prensa de la oficina de Derechos Humanas de la Corporación de Asistencia Judicial sobre la ola de suicidios recientes entre reclutas)

Alice Miller enfatiza que debe haber un daño no reconocido en el origen del carácter y la conducta maligna: toda persona mala originalmente fue una víctima inocente. Sin embargo, el daño no conduce inevitablemente a formar una personalidad que, a su vez, quiera dañar. Todo dependería, dice la autora, de si los primeros traumas fueron reprimidos en la conciencia y la memoria, porque toda conducta destructiva tiene sus raíces en los traumas reprimidos de la infancia, y como tal es propulsada por una compulsión interna. ” Todo asesinato . . . expresa una compulsión interna, una compulsión para vengar el abuso, descuido y confusión sufridos durante la niñez, dejando los sentimientos adjuntos en estado de represión”. Esto de ninguna manera es una escusa para la conducta destructiva, ya que la persona siempre tiene la libertad de romper los lazos de la compulsión.

Lo importante de señalar es que tanto Scott Peck como Miller, sostienen que hay elementos de valoración humana y empatía que son capaces de modificar estas tendencias en personas que de muy niños han sufrido maltratos y humillaciones. Scott Peck pone énfasis en el perdón, mientras que Miller enfatiza que es esencial proyectar toda la culpa sobre los criminales, para que estos puedan a su vez recuperar la percatación de sus sentimientos originalmente reprimidos, y como impulsores de la repetición, terminar con las conductas destructivas. Dos pasajes de Alice Miller:-

La moral y el cumplimiento del deber son prótesis que se hacen necesarias cuando falta algo decisivo. Cuanto más amplia sea la carencia de sentimientos durante la infancia, mayor tendrá que ser el arsenal de armas intelectuales y la despensa de prótesis morales, ya que la moral y el sentido del deber no son fuentes de energía ni terreno abonado para el surgimiento de una afectividad genuinamente humana. Por las prótesis no corre sangre, pueden comprarse y servir a distintos dueños

maldadHasta ahora sólo he descubierto la bestialidad extrema en el reino de lo humano, y por ello no puedo rastrear sus huellas ni preguntar por sus motivaciones más que en este reino. Y no podré renunciar a esta indagación si no quiero convertirme en instrumento de la crueldad, es decir ser un portador y transmisor desprevenido. Si volvemos la espalda a cuanto nos resulta incomprensible y lo calificamos, indignados, de ‘inhumano’, nunca sabremos nada sobre su naturaleza y corremos más fácilmente el riesgo de apoyarlo la siguiente vez con toda ingenuidad e inocencia

Siguiendo las argumentaciones dadas por el psicoanálisis sería recomendable que se hicieran estudios de la historia psicosocial desde la infancia de algunos perpetradores reconocidos y condenados de nuestras instituciones armadas.

Respecto a la sanación o prevención de la maldad grupal, las indicaciones de Scott Peck son directas y tajantes: debemos erradicar o al menos disminuir en forma significativa “los principales progenitores gemelos del mal: la pereza y el narcisismo“.

IV. La formación de torturadores

En una publicación relativamente reciente J. T. Gibson ( describe hallazgos hechos en entrevistas a miembros de la policía militar griega, realizadas por Haritos-Fatorus. Los entrevistados, fueron condenados como torturadores en el período 1967 a 1974:

Selección y pre-entrenamiento de los candidatos:

Las nuevos candidatos son seleccionados entre personas normales con los necesarios atributos físicos, intelectuales y personales. Los interrogadores militares tienen que ser lo suficientemente fuertes y resistentes para llevar a cabo sus obligaciones, tienen que ser lo suficientemente inteligentes para comprender sus objetivos y desarrollar métodos para lograrlos, y tienen que poseer los atributos personales adecuados para realizar sus tareas. Estos últimos incluyen:

Sumisión a figuras de autoridad, (oficiales superiores).

-Provenir de un estilo de vida convencional ( creencia de que las tradiciones son importantes y valoración de las tradiciones y educación militar como la correcta).

-Perseverancia (capaz de soportar entrenamiento frecuentemente brutal), (*)(película con Demi Moore acerca del entrenamiento de grupos especiales).

-Auto-normatividad o virtud (creencia que los objetivos militares son morales).

-Y temor (miedo a la severa intimidación que van a recibir durante el entrenamiento).

Es interesante notar que los reclutas griegos seleccionados para convertirse en torturadores provenían de hogares tradicionales con una fuerte formación religiosa, que enfatizaban la obediencia a figuras de autoridad, y de los cuales ningún miembro de la familia, incluyendo los candidatos mismos, manifestaban características antisociales.

1. Técnicas para incrementar lazos entre integrantes del grupo.

orígenesa. Ritos de iniciación que aíslan a los reclutas de sus familiares, amigos y otras relaciones previas de importancia; que establecen lazos psicológicos entre ellos; y que les enseña que sus nuevas relaciones como asimismo sus actividades son moralmente correctas.

Los reclutas se ven ante todo un nuevo orden social con su conjunto de tradiciones, reglas y valores cuidadosamente definidos. Como acto de iniciación a la tortura, a los reclutas griegos se les exigía jurar alianza a un símbolo tipo tótem utilizado por la Junta Militar de Gobierno. Eran aterrorizados mediante patadas, azotes, puñetes e insultos. La iniciación se efectuaba en lugares apartados y solitarios donde el desplazamiento moral podía ocurrir sin interferencias.

b. Actitudes elitistas, lenguaje ‘de-iniciados’ y rotulación eufemística de actos crueles que crean lazos entre los reclutas, énfasis en las diferencias entre ellos y el resto de la sociedad, y refuerzo en la creencia de su superioridad moral y su virtud.

A los reclutas griegos se les estimulaba a usar sobrenombres para ellos mismos, para sus víctimas y para cada uno de los distintos métodos de tortura. (práctica, por lo demás, muy difundida en nuestro caso; el ‘Fanta’, el ‘Mamo’ ‘la cara pálida; ‘el guatón Romo’, y por ejemplo ‘la parrilla’ ‘la venda sexy’ etc., para referirse a procedimientos particulares de tortura).

Eventualmente los reclutas llegaron a hablar de todas las personas no pertenecientes a su propio grupo como ‘el mundo de afuera’.

2. Reducción de tensión durante el entrenamiento

a. Culpar a las víctimas y deshumanizarlas, para reducir la tensión de infligirles sufrimiento. El entrenamiento básico de los torturadores griegos incluía charlas diarias sobre ‘educación ética nacional’ con indoctrinación en contra del comunismo y enemigos del estado.

b. Acoso e intimidación constante física y psicológica de los candidatos a torturadores para mantenerlos atemorizados e impedidos de pensamiento lógico. Los reclutas griegos eran acosados de varias maneras incluyendo golpizas y prohibición de beber agua y de orinar e incluso de defecar. El temor extremo llevó a algunos a retener su orina por hasta 4 días y a no mover sus intestinos hasta por 15 días.

c. Premio a la obediencia y castigos severos a la no cooperación. Para los torturadores griegos, el castigo incluía la intimidación y amenazas para atemorizar a sus familias.

d. Modelación social de la violencia.

Los seres humanos tienen una facultad que a pesar de ser de la mayor utilidad para los fines colectivos, es de lo más pernicioso para la individuación, y esa es la facultad de la imitación. La psicología colectiva no puede dispensar con la imitación, porque sin ella todas sus organizaciones masivas, el Estado y el orden social, son imposibles. La sociedad está organizada, ciertamente, menos por la ley, que por la propensión a la imitación, lo que significa igualmente, sugestibilidad, sugestión, y contagio mental
Carl G. Jung

El entrenamiento de los torturadores requiere de modelos, alguien a quien imitar. Para los torturadores griegos, el modelo social comenzaba en el entrenamiento básico donde los entrenadores azotaban y degradaban psicológicamente a los reclutas. Luego de graduarse del entrenamiento básico, los de escalafón superior intimidaban a los del escalafón inferior. Una vez graduados a unidades de interrogación, se les asignaba guardias en salas de detención, donde observaban a otros torturando a detenidos.

e. Desensibilización sistemática a actos repugnantes mediante una exposición gradual que los rutiniza y reduce los conflictos con normas morales previas.

Los militares griegos fueron desensibilizados en primer lugar , siendo torturados ellos mismos y luego observando la tortura de víctimas. El primer contacto con los prisioneros políticos se llevaba a efecto llevando las raciones alimenticias a los prisioneros en sus celdas. Luego se les pedía que le dieran ‘unos golpes’ a los prisioneros para luego seguir en golpizas propinadas en grupos. Enseguida se les requería que infligieran torturas individuales tales como ‘la penuria de pié’ en la que el prisionero debía estar de pié inmóvil durante horas y era golpeado cada vez que se movía). Finalmente se les asignaban responsabilidades plenas como torturadores.

V. Conclusiones

¿Será posible implementar una investigación y un plan de reconciliación a nivel personal de esta naturaleza en nuestro medio? Creemos que de seguir las condiciones actuales de nuestros estamentos armados, que de hecho vienen a ser una sociedad protegida y defendida inserta en otra sociedad que la sustenta con la desconfianza de unos y el resentimiento de otros, esto es una tarea imposible en el momento actual. Sin embargo, el sacar a la luz pública los muchos elementos que hemos tratado en este ensayo, elementos que han sido descritos por autores extranjeros en su mayoría, servirá para minar el caldo de cultivo de los potenciales perpetradores de atrocidades, y posibilitar una verdadera reconciliación entre los que estuvieron a un lado y otro de los horribles sucesos de nuestro pasado reciente. Naturalmente que esto requiere de un esfuerzo profundo y serio de ambas partes. Nos parece sin embargo, que por razones personales como también estructurales y de tradición, nuestras FF.AA no tienen la más mínima disposición de deponer su orgullo y altanería (narcisismo) y tampoco están dispuestas a hacerse un auto examen (pereza) y revisar sus prácticas de formación, sus estilos, y su anacrónica posición de fieles resguardadores de los valores sustentados por las clases aristocráticas tradicionales y adineradas.

A veintiséis años del golpe militar, los que hoy son jóvenes a punto de titularse o recién titulados han vivido buena parte de sus vidas sumidos en una nación convulsionada, adolorida y atemorizada. Muy pocas personas pueden decir que no han tenido relación alguna de amistad o parentesco con personas que han sufrido las consecuencias directas de este estado de excepción como muy pocos pueden decir que no conocen gente que tuvo que exiliarse. Obviamente las repercusiones siguen sintiéndose y seguirán manifestándose por mucho tiempo y en muchos niveles. Pero no queremos quedarnos de brazos cruzados y por eso nuestra pregunta:-

¿Cómo se podría prevenir la inflicción institucionalizada del sufrimiento? debe ser materia de reflexión y materia de estudio de todos aquellos que se interesan por preservar paz y la sana convivencia. Dada la dificultad en la obtención de datos suministrados por las FF.AA. y la imposibilidad de efectuar experimentos , ¿qué camino hay que seguir a fin de prevenir que personas normales, luego de un entrenamiento especializado puedan traspasar todas la barreras de lo humano y la decencia? Un tema pendiente de pensar.

psicoterrorismoRELACIONADOS

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7. Delitos contra la Integridad Moral en el código Penal Español “Vejaciones”

8. Suicidio Inducido por Psicoterrorismo “Asesinato Suplicio”

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maldad

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