RELATOR ESPECIAL ONU para la tortura y tratos inhumanos humillantes y degradantes


Resumen del Informe del año 2004 del Relator Especial de Naciones Unidas para la Tortura y Tratos Inhumanos y Degradantes:

gang stalking

El Relator Especial desea recordar que ninguna medida ejecutiva,
legislativa, administrativa ni judicial por la que se autorice recurrir a la tortura o a
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes puede considerarse lícita según el
derecho internacional y que, por lo tanto, todo Estado deberá rendir cuentas sobre
cualquier medida de ese tipo que se aplique en su territorio, ya sea un acto de tortura
cometido directamente o instigado, consentido o aceptado por un funcionario público
o por cualquier otra persona que esté actuando oficialmente en nombre de ese
Estado. Ningún Jefe de Estado debe, por lo tanto, en su capacidad de comandante en
jefe, autorizar a sus subordinados a utilizar la tortura, ni conceder inmunidad a los
autores, coautores o cómplices de actos de tortura. Tampoco es aceptable argumentar
que los funcionarios públicos utilizaron la tortura tras haber sido informados por
abogados o expertos que sus actos estaban permitidos. En ningún caso se pueden invocar
circunstancias especiales para justificar la violación de la prohibición de la
tortura, ni siquiera órdenes recibidas de un superior jerárquico o de una autoridad
pública.

El Relator Especial observa con seria preocupación los intentos que se han hecho
de restringir la definición de la tortura contenida en el artículo 1 de la Convención
contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
Por ejemplo, se ha tratado de definir la tortura como el acto de infligir dolor físico
difícil de soportar, equivalente al dolor provocado por una dolencia física grave,
como la insuficiencia de un órgano vital, el daño a las funciones fisiológicas o incluso
la muerte. También se ha argumentado, al parecer, que algunos métodos rigurosos
no deberían considerarse tortura sino sólo tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes y, por lo tanto, no deberían prohibirse totalmente sino que deberían
permitirse en casos excepcionales.

En particular, se ha aseverado que entre los métodos
de interrogatorio que deberían permitirse figuran la no satisfacción de necesidades
humanas esenciales, la asfixia con un paño húmedo y las amenazas de muerte.
A este respecto, el Relator Especial desea subrayar que la definición contenida en la
Convención no puede modificarse en función de acontecimientos particulares ni de
la voluntad o el interés de los Estados. El Relator Especial también desea recordar
que la prohibición se refiere tanto a la tortura como a los tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes.

ONU

El Relator Especial desea recordar a la Asamblea General que, a juicio del
Comité de Derechos Humanos, el derecho de toda persona privada de libertad a ser
tratada humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano,
aunque no se mencione separadamente en la lista de derechos que no pueden ser
suspendidos, no puede ser objeto de suspensión en virtud del artículo 4 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

El Relator Especial, recordando sus propias recomendaciones generales, desea
referirse también a la declaración emitida por la coalición de organizaciones no gubernamentales
internacionales contra la tortura (CINAT) el 14 de mayo de 2004 y
manifiesta su pleno apoyo a las recomendaciones de la CINAT, en particular, a su
llamamiento a que se investiguen de forma rápida, independiente y exhaustiva todas
las denuncias de torturas y otros abusos y, cuando haya pruebas suficientes, se enjuicie
a los culpables, y a que se establezcan garantías para que los culpables de esos
actos, independientemente de su posición o rango, no queden impunes. El Relator
Especial coincide también con la CINAT en que debería llevarse a cabo un examen
global de los métodos de interrogatorio para comprobar si se ajustan a lo dispuesto
en las normas internacionales de prohibición de la tortura y los malos tratos, y en
que debería garantizarse el acceso inmediato de los observadores de la situación de
los derechos humanos a las instalaciones penitenciarias de cualquier parte del mundo.

En el desempeño de su mandato, el Relator Especial no sólo recibe denuncias
de torturas u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes sino que también
recibe información sobre sus consecuencias médicas, psicológicas, sociales y de otra
índole. No es posible describir de forma exhaustiva los distintos efectos o consecuencias
de la tortura. Sin embargo, según la información recibida a lo largo de los
años, incluidos los testimonios directos recabados en las misiones de comprobación
de hechos, el Relator Especial desearía señalar a la atención algunas de las consecuencias
más comunes a que se enfrentan las víctimas de la tortura, también llamadas
a menudo supervivientes de la tortura en reconocimiento a quienes han vivido
esa experiencia traumática. A ese respecto, hay que destacar que una de las consecuencias
del empleo de la tortura puede ser, en muchos casos, la muerte de la víctima,
intencional o no.

En opinión del Relator Especial, es fundamental determinar los distintos aspectos
de los efectos de la tortura en sus víctimas para poder evaluar y atender mejor
sus necesidades, en particular desde una perspectiva médica y psicosocial, y hacer
recomendaciones para asegurar que obtengan la reparación más apropiada y eficaz.
La mayoría, si no todos, los supervivientes de la tortura dicen que nunca olvidarán
lo que han pasado y que sólo les resta aprender a vivir con esos recuerdos

El primer Relator Especial sobre la tortura, Peter Kooijmans, describió, en su
primer informe a la Comisión de Derechos Humanos (E/CN.4/1986/15), cómo la
personalidad de la víctima, que constituye la dignidad inherente al ser humano, puede
ser destruida por medio de la tortura. Como señaló en el párrafo 4, “la tortura es
la violación por excelencia de la integridad física y mentalen su indisoluble interdependencia
del ser humano individual. A veces se hace una distinción entre
tortura física y tortura mental. Pero esa distinción parece tener más significación en
lo que respecta a los medios por los cuales se practica la tortura que en cuanto a
su carácter. Casi invariablemente, el efecto de la tortura, cualesquiera que sean los
medios por los que se practica, es físico y psicológico. Incluso cuando se utilizan los
medios físicos más brutales, a la larga los efectos suelen ser sobre todo psicológicos;
incluso cuando se recurre a los medios psicológicos más refinados, casi siempre
van acompañados de un grave dolor físico. Su efecto común es la desintegración de
la personalidad”. De hecho, además de ocasionar lesiones físicas, el dolor físico genera
miedo, ansiedad, frustración y humillación. Según la información recibida, el
hecho de causar dolor está también ligado frecuentemente a la presión psicológica,
como las agresiones verbales, las burlas, los tratos degradantes, las amenazas o las
ejecuciones simuladas. Tanto si va acompañado de presión psicológica como si no,
el dolor físico también provoca siempre un sufrimiento mental. Por tanto, no basta
con tratar sólo los signos físicos de la tortura.

relator especial

La tortura y otras formas de malos tratos pueden revestir una variedad de forma
tan amplia que hace muy difícil describir exhaustivamente toda la serie de secuelas
físicas que provocan. Sin embargo, entre las secuelas más comunes cabe citar
la pérdida de capacidad auditiva o visual, las lesiones cutáneas, las fracturas, las disfunciones
sexuales, los problemas cardiopulmonares, gastrointestinales, osteomusculares
y neurológicos y las enfermedades infecciosas. Hay que señalar que a menudo
las víctimas son sometidas a múltiples formas de torturas y malos tratos, lo que
puede terminar ocasionándoles lesiones superpuestas. Aunque algunas de las secuelas
físicas de la tortura pueden recibir un tratamiento médico, y llegar a desaparecer
con el tiempo, otras seguirán siendo un estigma visible, y en algunas ocasiones doloroso,
que las víctimas tendrán que soportar toda su vida, como recordatorio constante
de la experiencia de la tortura, con importantes consecuencias psicológicas.

La falta de atención médica a los supervivientes de la tortura detenidos no sólo
puede considerarse como una prolongación de la tortura18 sino que también tiene
graves consecuencias para su rehabilitación. De hecho, las víctimas con lesiones físicas
graves que no reciben asistencia médica por falta de voluntad o de medios
pueden ver agravado su estado hasta el punto de que la medicina ya no podrá hacer
nada por ellos.

El estrés postraumático es el diagnóstico más común de los síntomas
psiquiátricos de los supervivientes de la tortura. Las víctimas de la tortura pueden
sufrir efectos secundarios como alteraciones del sueño, irritabilidad, ansiedad,
pérdidas de memoria, falta de concentración y depresión. No obstante, el Relator
Especial desea destacar que cada persona reacciona de forma diferente a la
experiencia de haber sido torturada, en función de varios factores como la edad, el
sexo, la situación familiar y socio económica, las tradiciones culturales, etc. Otro
factor es la llamada “preparación psicológica para afrontar situaciones traumáticas”,
que incluye un sólido sistema de valores (políticos, religiosos o de otro tipo), la
capacidad para dar sentido a las experiencias traumáticas y predecir o controlar los
factores de estrés traumático o la insensibilización previa a factores de estrés
traumático en el marco de la actividad política.

Además de provocar daños físicos y psicológicos, la tortura también puede
afectar gravemente a la vida familiar y social de los supervivientes. Los impedimentos
físicos y psicológicos causados por la tortura pueden crear dificultades para
la reanudación de relaciones satisfactorias con la familia, en particular con el cónyuge
y los hijos. Los efectos secundarios de la tortura como la irritabilidad, el resentimiento
y la depresión también pueden afectar a las relaciones interpersonales.
Los sentimientos de miedo e inseguridad, así como la falta de confianza en uno
mismo y en las autoridades que se suponía debían garantizar un entorno seguro también
pueden dificultar una reincorporación sin problemas a la sociedad. Las lesiones
físicas permanentes y los problemas psicológicos y cognitivos también pueden
mermar la capacidad de trabajo de los supervivientes. Las discapacidades sociales y
la pérdida del empleo pueden conducir a la exclusión social y económica, lo que
afectaría a toda la familia, especialmente cuando el superviviente de la tortura era su
principal sostén20. Algunas víctimas de torturas también pueden decidir abandonar
sus lugares de origen por miedo a una persecución constante, debido al estigma social
o para tratar de olvidar lo sucedido. Las víctimas y a menudo sus familiares
tendrían, pues, que comenzar una nueva vida con todas las consecuencias socio económicas
y de otra índole que eso conlleva.

La angustia se
agudiza cuando no se comunica a la familia de la situación y el paradero de la víctima.

Además, una vez que la víctima es puesta en libertad, la familia puede
encontrarse con una persona distinta, con problemas físicos y mentales y que necesita
atención especial. Los familiares no siempre están dispuestos a asumir tamaña
responsabilidad o no saben cómo hacer frente a esos problemas. Así, los programas
de rehabilitación también deberían dar cabida a la familia de la víctima de torturas.
Cuando se ha torturado a una persona por sus actividades políticas o porque se sospecha
que ha cometido un delito, la familia de la víctima también puede tener que
hacer frente al ostracismo y la discriminación social.

La tortura también puede tener repercusiones para la comunidad local y, a mayor
escala, para toda la sociedad, especialmente cuando su práctica está muy extendida
o es sistemática. El Relator Especial observa que, en algunos casos, lo que se
busca en la tortura es aterrorizar a la población, una estrategia habitual en los regímenes
represivos. Observa con preocupación que se ha empleado la violación sistemática
a modo de tortura para aterrorizar y humillar a determinados grupos étnicos.

En un gran número de contextos socioculturales,
la violación y los abusos sexuales siguen condenando a la víctima a la estigmatización
y el ostracismo cuando regresa a su comunidad y su familia. En la
mayoría de sociedades el estigma social que lleva consigo la violación provoca a
menudo el rechazo de la víctima por parte de sus familiares varones.

tortura

Señala que la tortura y
otras formas de malos tratos afectan gravemente a la psique y el desarrollo de los
niños sometidos a su violencia. Los efectos de la tortura en los niños y los adolescentes
varían en función de la intensidad del trato al que se les haya sometido pero
también en función de la edad de la víctima, su nivel de desarrollo y su capacidad
cognoscitiva. Los síntomas son similares a los que se observan en los adultos pero
los niños también pueden desarrollar conductas que no son apropiadas para su edad.
La tortura también afecta considerablemente a los niños que han presenciado actos
de tortura o cuyos padres u otros familiares próximos han sido torturados. Es probable
que los hijos de supervivientes de la tortura tengan que afrontar problemas originados
por los trastornos de conducta postraumáticos de sus padres. “La percepción
de los padres como figuras entrañables y protectoras se altera … En estas circunstancias
puede ocurrir que uno de los niños asuma el papel del adulto, ocupándose de
los hermanos menores y protegiendo a la madre. Este comportamiento puede limitar
su participación en las actividades propias de su edad, como por ejemplo jugar, y no
ve satisfecha su propia necesidad de apoyo y contacto con un adulto de confianza.
El desarrollo del niño puede inhibirse si no ha podido hablar con una persona adulta
de los hechos traumáticos que ha presenciado”. El Relator Especial reconoce con
satisfacción las iniciativas tomadas por los mecanismos internacionales de derechos
humanos y las organizaciones no gubernamentales para examinar la cuestión de la
violencia contra los niños. En particular, desearía referirse al debate general de un
día sobre la violencia contra los niños, organizado por el Comité de los Derechos
del Niño en septiembre de 2000 y de 2001 (véase CRC/C/100, cap. V y CRC/C/111,
cap. V), y la Conferencia internacional sobre los niños, la tortura y otras formas de
violencia: afrontemos los hechos, forjemos el futuro, organizada por la Organización
Mundial contra la Tortura en Tampere (Finlandia) en diciembre de 2001. También
celebra el nombramiento por el Secretario General de un experto independiente para
dirigir un estudio mundial sobre la violencia contra los niños.

Aunque el Relator Especial comprende que los supervivientes de la tortura que
abandonan sus lugares de origen suelen ser una pequeña minoría y que la inmensa
mayoría de víctimas de la tortura son personas ordinarias que no disponen de medios
para obtener reparación o asilo, también observa que los supervivientes de la
tortura que abandonan sus lugares de origen están expuestos al nuevo trauma que
supone el desarraigo forzoso. Así, además de sufrir los efectos de la tortura, es probable
que las víctimas que pasan a ser desplazados internos, solicitantes de asilo y
refugiados sufran otro importante efecto emocional, un profundo sentimiento de
pérdida —la pérdida del hogar, los bienes, el trabajo, los seres queridos y otras personas
cercanas, el estilo de vida y la posición social, así como una pérdida de autoestima,
confianza o identidad personal.

A menudo las víctimas tienen dificultades para hablar de sus experiencias
traumáticas. Sin embargo, el Relator Especial observa que la mayoría de las víctimas
sienten la necesidad de romper el silencio. Denunciar lo sucedido, a menudo
públicamente, es el primer paso para ser reconocidas como víctimas. Además, hablar
también es el primer paso del proceso de curación para los supervivientes, sus
familias y sus comunidades. Las iniciativas legales y socio políticas encaminadas a
condenar la tortura, llevar a sus autores ante la justicia y proporcionar reparación
son elementos esenciales para mitigar el impacto de la tortura sobre sus víctimas directas
e indirectas.

En opinión del Relator Especial es fundamental que exista una combinación de
asistencia médica, apoyo financiero, readaptación social, recursos legales y, en algunos
casos, reconocimiento público. Sólo una asistencia interdisciplinaria que incorpore
estos aspectos puede asegurar una pronta, eficaz y adecuada reparación proporcional
a la gravedad de las violaciones y al daño sufrido. En su cargo anterior
de Relator Especial de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección
a las Minorías, el Relator Especial elaboró un estudio relativo al derecho de
restitución, indemnización y rehabilitación de las víctimas de violaciones graves de
los derechos humanos y las libertades fundamentales, en el que señaló que “la aplicación
de prescripciones priva con frecuencia a las víctimas de violaciones graves
de los derechos humanos de las reparaciones a que tienen derecho. Debe prevalecer
el principio de que no estarán sujetas a prescripción las reclamaciones de reparación
por violaciones flagrantes de los derechos humanos. En este sentido, hay que tener
en cuenta que las consecuencias de las violaciones graves de los derechos humanos
son el resultado de los crímenes más odiosos que, según opiniones jurídicas muy
acreditadas, no deben estar sujetos a prescripción. Además, está suficientemente
probado que, para la mayoría de las víctimas de violaciones graves de los derechos
humanos, el paso del tiempo no ha borrado las huellas, sino todo lo contrario, pues
ha provocado un aumento del estrés postraumático que ha requerido todo tipo de
ayuda y asistencia material, médica, psicológica y social durante mucho tiempo”
(E/CN.4/Sub.2/1993/8, párr. 135).

A este respecto, quisiera referirse a la resolución 2004/41 de la Comisión de
Derechos Humanos, en que la Comisión destacó que “la legislación nacional debe
garantizar que las víctimas de la tortura o de otros tratos o penas crueles, inhumanos
o degradantes obtengan reparación y reciban una indemnización justa y adecuada, así
como servicios de rehabilitación medicosocial apropiados y, a este respecto, alienta
la creación de centros de rehabilitación para las víctimas de la tortura”.

relator especial

La práctica de tortura psicoterrorista implica la comisión de varios delitos que están tipificados como graves por el derecho internacional (promoción del odio, tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes con la intención de afectar física y psicológicamente a un ser humano, impedimento mediante la estigmatización y persecución para el disfrute de derechos económicos, políticos, sociales y culturales), todos ellos, considerados delitos de lesa humanidad, hasta lograr el objetivo último que es el de la inducción del suicidio, es decir, la comisión del delito de ejecución arbitraria. La estrategia del psicoterrorismo está basada en calumniar a la persona señalada como objetivo para su destrucción, para fomentar el odio en contra de la víctima mediante la imposición en el círculo social de que se trate de una identidad negativa. Dicha estrategia, dirigida en contra de una persona o una colectividad ha conducido a cruentas agresiones, desde la represión selectiva hasta los desplazamientos forzados de poblaciones enteras; represión selectiva y generalizada ordenada por el grupo que, en determinado momento histórico y/o grupo u organización social, detente el poder y los privilegios; se pueden nombrar infinidad de ejemplos dolorosísimos de asesinatos selectivos y en masa que han sido provocados por la estigmatización fomentada mediante la estrategia psicoterrorista.

  1. LEER: 17 Preguntas freccuentes sobre los Relatores Especiales de Naciones Unidas
  2. LEER: Folleto ONU sobre los Mecanismos de Defensa de los Derechos Humanos

RELACIONADOS:

1. ACOSO ORGANIZADO: Mecanismos internacionales de Defensa civil
2. El proceso de denunciar la Tortura
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s